Opinión

Expulsada por España

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 21 de abril de 2018
Carolina Bescansa puede considerarse expulsada del partido que fundó. Su compañero Monedero ha dictado la sentencia: ”Es mejor profesora que política”. Sonó el tercer aviso para ella y para los demás integrantes del Podemos que cuestionan (o cuestionaban) el liderazgo de Pablo Iglesias. El macho alfa ejerce el poder sin piedad. No ha sido la primera vez que ella mostró su desacuerdo con el rumbo del partido y, por eso, perdió su papel de portavoz y persona clave de la comisión de investigación sobre las finanzas del PP. Igual que perdió el cargo de secretaria de Análisis Política y Social y de presidenta del grupo parlamentario de Unidos Podemos. El pasado mes de octubre, marcado por la consulta ilegal catalana, también fue intranquilo para ella porque se atrevió a cuestionar la estrategia política de Iglesias en una cuestión crucial.

Esta cuestión es de tal importancia que disentir del macho alfa en esto, puede llevar a la aniquilación política. Ese asunto, decisivo y crucial, que diferencia al macho alfa de Bescansa, no es otro que España. Iglesias no concibe la idea de Estado-nación como vertebrador de la sociedad española o, mejor dicho, el Partido Podemos tiene que identificarse absolutamente con el Estado y la sociedad. El macho alfa sabe que Podemos tiene que ocupar todos los espacios políticos, siguiendo la senda de los partidos totalitarios o corre el peligro de no ser nada… Por el contrario, Bescansa, conocedora del sentir de la gente que son las estadísticas, mantiene que sin una idea de España Podemos es una vulgar fuerza vicaria de los nacionalistas.

Pero quizá la verdadera diferencia entre el macho alfa y Bescansa resida en el estomago. Iglesias y su cuadrilla no tiene donde caerse muertos. Son todos políticos profesionales que viven del partido y del presupuesto. Por el contrario, Bescansa es la única política de Podemos que tiene recursos económicos al margen de la política. Ella puede vivir sin necesidad de plegarse a las barbaridades de los aparatchiks del partido y puede permitirse el gran lujo de defender sus criterios políticos, que no es poco en el partido de “diálogo” impuesto. La dirección cuya única preocupación es sobrevivir, elimina de su camino cualquier cuestión espinosa. ¿Por qué no “dialogar” con Bescansa sobre España y sobre el liderazgo de Podemos?

La respuesta es, desgraciadamente, simple: Podemos es un partido que copia los antiguos partidos totalitarios. Podemos va encaminado por el viejo camino del Partido Comunista de la URSS, del actual partido de China y de otras formaciones que aspiran devorar las sociedades democráticas para parasitar en sus restos algunas décadas. Los partidarios de Iglesias se retratan a sí mismos: ellos llamaron el plan de Bescansa para cambiar el líder un "golpe de Estado", lo que demuestra los pocos matices que tienen ellos: la equiparación del partido con la nación y el Estado es un viejo lema de los totalitarismos.