Algunos columnistas saludan la idea de Albert Rivera de proponer a Manuel Valls como candidato a la alcaldía de Barcelona. Alfonso Ussía, en su artículo para La Razón: “Creo que la idea de Ciudadanos de presentar la candidatura de Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona ha descolocado a todos los partidos. Y cuando un partido descoloca al resto, ya ha empezado a ganar”.
Y, en ABC, Ignacio Camacho, que lo plantea como una jugada maestra, a pesar de que el interesado todavía se lo está pensando: “Mientras los demás partidos, incluido el PP, intentan alejar de sí el problema catalán para no quemarse en él las manos, Rivera ha convertido el desafío separatista en el eje de prioridades de Ciudadanos. En ese sentido, un fichaje como el de Valls representaría la respuesta al esfuerzo de los soberanistas por internacionalizar su caso; una iniciativa de relumbrón para corregir por su cuenta la insuficiencia del marianismo en el combate diplomático”. Habla el columnista del espejo de Rivera, donde el líder naranja quiere ver al Macron español.
Tadeu dice en El Mundo que la foto de Puigdemont y Ai Wei Wei “demuestra que ambos están dispuestos a mercadear con la única cosa que poseen los realmente oprimidos de la Tierra: su dignidad. Y que los medios, a veces, dejan en evidencia el fin”.
Sobre el foco de atención de los medios, dice Victor Lapuente Giné en El País: “Si ponemos la televisión o abrimos un periódico, todo son noticias de tribunales. Cualquier problema —de Cataluña a Cifuentes— tiene ahora una “vertiente judicial”. Por culpa del populismo de nuestros políticos”.