Edurne Uriarte escribe como si estuviera contestando a los aplausos que el lunes algunos escribientes le brindaban a Manuel Valls, que todavía no ha dicho sí a un Albert Rivera ‘macronizado’, pero que ya es su ‘estrella’. Dice la Uriarte: “Valls es francés y de izquierdas, el colmo de la credibilidad para la España acomplejada”.
Luis María Anson ensalza la figura de Gregorio Marañón tras la absorción del Teatro de la Zarzuela por parte del Real: “Sabrá negociar con los sindicatos para que no se menoscabe el derecho de los trabajadores y se limen las aristas inevitables en todas las fusiones. No hay absorción sino igualdad”, zanja. Y concluye que “para España, para la defensa del patrimonio musical, era necesaria, era imprescindible, la fusión del Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela en una Fundación que acierte a respetar los derechos y la identidad de ambas instituciones”.
La economía también encuentra su hueco entre el escaparate de opinadores este martes. Dice Xavier Vidal-Folch que las locomotoras, Madrid y Cataluña, atraviesan momentos políticos muy complicados –en Madrid por lo de Cifuentes, que por cierto ya aparece rehabilitada en los actos públicos, véanse las fotos en la ceremonia del Cervantes. Escribe Vidal-Folch que “a efectos prácticos más cercanos, domésticos, el vacío de Madrid deja al sistema español sin rumbo político —¿por cuánto tiempo?— en sus comunidades autónomas líderes, sin capacidad de arrastre de sus dos locomotoras económicas territoriales, sin referencias útiles en sus dos zonas más prósperas”.
Hilado con esto, José María Marco nota que nadie le está haciendo ni caso al sorpasso de España a Italia en renta per capita que ha puesto de manifiesto el FMI. “Que no sea una gran noticia se debe a que los españoles seguimos cultivando, al menos como postureo, nuestro masoquismo recalcitrante”, escribe. E ironiza: “Es más elegante, sin duda, no presumir demasiado, Los datos de Eurostat, además, no coinciden con los del FMI… seguro que estos tienen algún punto flojo. Si el éxito, además, llega con un Gobierno del Partido Popular, la cosa tiene difícil solución”. ¿De nuevo el acomplejamiento español del que hablaba Uriarte?