Como ha asegurado la propia Cristina Cifuentes, el vídeo de su intento de robo de unas cremas en un supermercado, ya circuló en su momento sin que trascendiera.
Pero ahora, con la ya expresidenta de la Comunidad en el ojo del huracán por el culebrón de su máster, en los corrillos políticos se hacían quinielas para saber quién había filtrado el vídeo de marras que iba a obligar a Cristina Cifuentes a dimitir. Todos coincidían en que los partidos más interesados eran el PP y Ciudadanos.
Aunque Rajoy había optado por enrocarse para erosionar a Ciudadanos por apoyar la moción de censura del PSOE con la izquierda radical de Podemos, el fuego amigo de algunos sectores del PP no podían consentirlo. De ahí, que muchos especulen con que la filtración provenía de Génova o del entorno de Esperanza Aguirre, cuyo Palacio de la Justicia acababa de ser denunciado por la expresidenta por sus irregularidades. O de la vicepresidenta que desde el principio apostó por la dimisión. Tampoco hay que olvidar que Cifuentes destapó las alcantarillas del Canal de Isabel II dejando al aire sus aguas más turbias.
Del mismo modo, no se puede descartar el interés de Ciudadanos porque Cifuentes dimitiera y eludir así la foto de Aguado con el portavoz de Podemos negociando la moción de censura. Albert Rivera era consciente de que se había metido en un laberinto que le podía perjudicar al “chantajear” al PP por el maldito máster. Ahora, respira aliviado, pues lo lógico sería que el PP sustituyera a Cifuentes por otro diputado de la Asamblea, el requisito que exigía Ciudadanos para no ir de la mano del partido morado.
El PSOE, en cambio, está enrabietado al quedarse con la miel en los labios por presidir la Comunidad de Madrid. Gabilondo se subía por las paredes y proponía celebrar cuanto antes la moción de censura para encaramarse a la poltrona con la que había soñado. Seguramente, el dichoso vídeo se lo va a impedir. Y en Podemos, el malestar era parecido. Pues ya se sabe que el partido morado no pierde la oportunidad de mangonear a los socialistas para promocionar su revolución pendiente.
Quizás más pronto que tarde, también se descubrirá la mano negra que ha resucitado el vídeo para tumbar a Cristina Cifuentes. Una mano que más que negra, parece ser naranja o azul celeste.