La pasada madrugada pudo pasar a la historia como el final de la ilustre carrera en la NBA de Manu Ginóbili. El argentino, de 40 años, acompañó a LaMarcus Aldridge hace días para que los Spurs evitaran el segundo barrido consecutivo en los playoffs ante los Golden State Warriors. Pero este miércoles no pudo el argentino más que lucir orgullo competitivo antes de que los californianos se clasificaran para las semifinales de la Conferencia Oeste por 99-91. En una noche que ha culminado un curso emotivo para los de El Álamo. Y es que a la más que posible jubilación del zurdo se ha unido la rebeldía de su estrella -Kawhi Leonard- y la muerte de la mujer del técnico Gregg Popovich.
El final de ese traumático camino encontró su capítulo postrero con la primera combinación eficiente del improvisado Big Three de los vigentes campeones. Con Steph Curry fuera de la dinámica, el 4-1 de esta eliminatoria desigual fue clausurado por la rima que trazaron Kevin Durant (25 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias), Klay Thompson (24 puntos) y Draymond Green (17 puntos, 19 rebotes y 7 asistencias). El MVP de las pasadas Finales se uniformó como determinante al acumular seis puntos seguidos cuando los visitantes apretaron el marcador (93-91) a 49 segundos para la conclusión.
El regreso de la mejor versión de Green redundó en la fluidez atacante del equipo que ha firmado el mejor ratio de asistencia sde la liga durante estos cuatro años y, sobre todo, en el nuevo respingo defensivo. Loa de Steve Kerr se tomaron en serio el envite y negaron relajación a su colchón, ejecutando un dominio en ambos lados de la cancha que duró hasta la recta final. LaMarcus Aldridge (30 puntos, 12 rebotes y 4 asistencias) y un triple de Bertans comprimieron el electrónico, que pasó del plácido 91-83 (a 2:19 minutos) al mencionado trecho de dos puntos (parcial de 2-8). Finalmente, el oficio y la mayor diversidad de armas ofensivas dio a razón a unos Warriors que se medirán a los Pelicans a partir de este fin de semana. Se calcula que Curry participará en esa serie.
Ettore Messina, asistente de Popovich -ausente por tercer envite concatenado-, no alcanzó a maquillar la distancia entre ambas plantillas. Amén de la labor de Aldridge y la de Ginóbili (10 puntos, 3 de 7 tiros de campo, 7 asistencias y 5 rebotes), sólo Patty Mills (18 tantos y 5 rebotes) y Kyle Anderson (10 puntos) dieron la cara. Porque Pau Gasol, Rudy Gay, Dejounte Murray, Tony Parker y Danny Green naufragaron. Ahora, se presenta un tiempo de repensar el proyecto en San Antonio. Los de Golden State, por su parte, han de centrarse en pasar página. "Será una eliminatoria muy complicada. Los Pelicans demostraron ante los Trail Blazers, el tercer mejor equipo de la Conferencia Oeste, todo el potencial que poseen con la barrida de 4-0", expuso Kerr.
Además, esta noche también ha podido ser la última del icono de Miami Dwayne Wade. El jugador sobre el que pivotó el renacer de los Heat firmó 11 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias en la derrota de los suyos ante los Sixers por 104-91, en la sentencia de la eliminatoria que impulsa la convicción ganadora de los de Philadelphia. Éstos localizaron a su trío ganador en JJ Redick (27 puntos, cinco triples), Joel Embiid (19 puntos, 12 rebotes, dos robos y un tapón) y el base novato australiano Ben Simmons (14 puntos, 10 rebotes, 6 asistencias y dos robos). Guiaron al esfuerzo coral y altruista de un proyecto joven que se ha metido en las semis del Este confirmando las buenas sensaciones evidenciadas desde febrero.
"Hemos logrado una gran victoria y también la clasificación que nos permite seguir adelante en la competición, donde podemos luchar por ganar a cualquier rival. Todo el equipo tenía confianza en que podíamos alcanzar el triunfo y eso ha sido lo que ha sucedido ante un gran rival que ha luchado siempre", analizó Simmons en tras el 4-1 decisivo. Estuvo acompañado el rookie imperial por el habitual fondo de armario: Saric, Convington, Bellinelli e Ilyasova sumaron en diversos parámetros para que los 76ers volvieran a las semifinales desde 2012.
El conjunto de Erick Spoelstra, inferior siempre en la resolución de los encuentros durante toda la serie, contaron con Kelly Olynyk como su faro (18 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, tres robos y un tapón). Asimismo, asomaron Wade, Tyler Johnson (16 puntos) y un Goran Dragic muy venido a menos en el global de la eliminatoria (15 puntos y cinco asistencias). Los pírricos 10 minutos de Hassan Whiteside, el jugador franquicia defenestrado en esta post temporada, marcaron la debacle de un equipo que podría perder al veterano escolta que tocó techo para esa ciudad al lado de Shaquille O`Neal y de LeBron James.
Por tanto, los Sixers esperan ya al vencedor del cruce entre los Celtics y los Bucks. En la pasada madrugada se adelantaron (3-2) los de Boston, en buena parte por la vuelta a la cancha de Marcus Smart, que contagió al resto del entramado defensivo de Brad Stevens hasta el punto de neutralizar al All Star Giannis Antetokoumpo. El griego, marcado por Ojeleye, se quedó en 16 puntos, 10 rebotes y nueve asistencias, muy lejos de su ratio ofensivo. Y su vestuario lo notó. La labor defensiva mezcló con el aplomo de Al Horford (22 puntos, 14 rebotes y 2 tapones) y de Marcus Morris (10 puntos y 8 rebotes), la efervescencia de Terry Rozier (16 puntos y 5 asistencias) y de Jaylen Brown (14 puntos y 6 rebotes).
La impronta de Smart (9 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 3 tapones) se sintió para levantar un dominio que se estiró hasta el cuarto final en el que los de Milwaukee trazaron un cambio de ritmo que apretó el marcador. Dilapidaron 16 puntos de ventaja los locales y Khris Middleton, a base de triples (23 puntos), y Javari Parker (17 puntos y 8 rebotes) nadaron con fuerza para llegar a la orilla. Sólo podrían dibujar un escenario de incertidumbre que el esfuerzo coral de Boston anestesió (a pesar de acumular 18 pérdidas) para apuntarse una victoria dorada y sufrida.