Opinión

Meade: dos meses para vencerse a sí mismo

LETRAS DESDE MÉXICO

Rafael Cardona | Sábado 28 de abril de 2018

El panorama ahora se antoja todavía más difícil para José Antonio Meade en cuyo desempeño se han centrado la mayoría de los análisis. Le quedan un par de meses por delante y dos oportunidades más para compararse con los otros y la señora.

Pero su caso es como el del golf. No debe derrotar a nadie, sólo debe vencerse a sí mismo. Quizá no sea tan tarde para dejar salir una actitud aguerrida, persuasiva, más humana, menos fría, con la sangre más caliente, con el hervor de la pasión, con el riesgo del desbocamiento.

Muchos han dicho: es necesario separar a Meade de Peña Nieto. Mientras no lo haga, seguirá cargando todos los pecados ajenos, los cuales no dejarán salir sus virtudes, pocas o muchas.

Hoy sólo quisiera compartir este texto con él y con algunos de su equipo. Es el final de “Cien años de soledad”. Cada quien lo puede interpretar según le convenga:

“…Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.