Rafael Nadal no encuentra su freno. El Rey de la tierra avanza con paso arrollador hacia Roland Garros. Este sábado se medía en las semifinales del godón a un top-10, el belga David Goffin. Y solventó el brete con un tenis autoritario que terminó por borrar de la pista del Barcelona Open BancSabadell-Trofeo Conde de Godó a su rival. Tardó una hora y 22 minutos en asestar el 6-4 y 6-0 defnitivo. Y todo ello a pesar de haber comenzado un tanto congelado.
No obstante, el centroeuropeo arrancó con un 2-0 favorable, ya que rompió el saque al zurdo legendario en el, primer juego de la cita. Pero no toda vez que el local tomó temperatura empató a dos el envite y se puso 3-2 por delante en el electrónico del primer set. La agresividad en el golpeo dibujaba defensas portentosad de ambos tenistas, con golpes ganadores y acciones de mérito en la resistencia. En ese paisaje Goffin alcanzó a jugar de tú a tú, pero la exigencia de ritmo y concentración le pasaría factura.
El 10 veces ganador en la Ciudad Condal comenzó a pegar más cerca de las líneas y el visitante correspondió manteniendo el nivel inicial. Así, sólo habría espacio para un nuevo break en el cierre del 6-4 con el que Nadal encarrilaría de forma decisiva su triunfo. Porque su contrincante se vendría abajo ante la posibilidad de tener que derrochar un monto de energía similar al ya ofrecido en el segundo set. Por ende, el manacorí amortizó la flaqueza mental del de Lieja, que se preguntaba cómo podía haber perdido el set si había efectuado su mejor tenis.
A pesar de que el recorrido del belga en el torneo marcaba remontadas (así apeó a Granollers, Khachanov y a Bautista), lo abrasivo de la impotencia fue superior a su consistencia. Goffin no creyó en su capacidad para levantar el resultado y cuando bajo los brazos concluyó la competitivdad del lance. Rafael, impío, desplegó su libreto más resolutivo para solventar el pase a su undécima final con un 6-0 irrebatible. Desbordando alegría y confianza, para granjearse su victoria 400 en esa superficie. Con más sencillez de lo esperado.
Ahora le toca al balear pensar en cómo doblegar a la sorpresa del campeonato. Se enfrentará al griego Stefan Tsitsipas, que en la otra semifinal se deshizo de Pablo Carreño. "Es un momento difícil perder en casa, pero finalmente la semana ha sido muy buena para mí después de volver de la lesión", reflexionó el español después de verse apeado de la batalla por un entorchado al caer por 7-5 y 6-3. "Él ha jugado muy bien y ha empezado muy fuerte. Me ha sorprendido un poco y he cometido algún error en momentos clave. Ha demostrado estar a un nivel muy alto y no le ha temblado el pulso en ningún momento", analizó el derrotado.
Carreño, que ha proclamado que "intentaré recuperarme lo antes posible mentalmente ya que no queda otra que seguir adelante", perdió ante el heleno de 19 años y número 63 del ránking mundial. Nadie contaba con él, pero ha dejado en la cuneta en estos días a nombres como Diego Schwartzman (séptimo favorito), Albert Ramos (décimo fcabeza de serie), Dominic Thiem (tercero). Con la solidez en el saque como marca personal, Tsitsipas rompió el saque del nacional en el segundo juego, avisando de lo venidero.
Su firmeza le llevó a disponer de una bola de set en el noveno juego. Pero la decepción de haber desaprovechado el brete no le bajó las revoluciones al inexperto, que zanjaría la primera manga en 51 minutos y con otro break a su oponente. El asturiano, con toda la presión encima, no alcanzó a amortiguar la responsabilidad y sumaría errores no forzados para allanar la senda de un jugador que ha declarado que en la final ante Nadal pretende "jugar como lo he hecho esta semana". "He visto más partidos de Nadal que míos. Será la primera vez que juego contra él. No tengo nada que perder frente a él. Tengo que jugar mi juego, haciéndolo de la misma manera que lo he hecho a lo largo de la semana", zanjó.