"Estamos hartos de la actitud del Barcelona", ha proclamado este martes Miguel Ángel Gil Marín antes de argumentar que "que un presidente, un jugador y un directivo del mismo club hablen de la forma en la que lo hacen del futuro de un jugador con contrato en vigor y a pocos días de jugar una final de competición europea me parece una absoluta falta de respeto hacia el Atlético de Madrid y hacia todos sus aficionados".
El consejero delegado del bloque colchonero, finalista de la Europa League, ha sido el encargado de tratar de poner la cara colorada a los representantes del vigente campeón de Liga y Copa que en los últimos días han intentado traducir la rumorología que durante meses ha colocado a Antoine Griezmann en el club del Camp Nou en filtraciones de realidad. "La postura del Atlético de Madrid al respecto es muy clara y se ha hecho pública en numerosas ocasiones. En ningún momento hemos negociado por Griezmann y no tenemos ninguna intención de hacerlo", ha zanjado, irritado.
El directivo, como Diego Pablo Simeone, están cansados del tema. No obstante, el técnico esquiva el asunto en la sala de prensa hasta donde le da su competitividad. Hasta ahora como el único dique ante la opinión pública y el socio y simatizante rojiblancos de tal fluir de declaraciones azulgranas amenazantes. Incluso capitanes como Koke han evidenciado desdén y resignación ante la reiteración de guiños culés hacia el astro francés. Siempre latentes, y explícitos en torno al mercado invernal y ahora que se acerca el estival.
"Personalmente manifesté hace unos meses al presidente del Barcelona que los derechos del jugador ni están en venta ni los vamos a vender. Asimismo le hice ver que su conducta inapropiada era contraria a la integridad de la competición, puesto que durante la temporada hemos estado compitiendo por el título de Liga y el Barcelona ha estado permanentemente presionando a uno de los jugadores más relevantes de nuestro equipo", ha respondido Gil Marín.
"También le dije en su momento que para el supuesto de que el jugador ejerza su derecho de rescisión como consecuencia de la presión ejercida durante toda esta temporada, el Atlético de Madrid exigirá al Barcelona ante las instancias correspondientes las indemnizaciones que correspondan por su conducta inadecuada", prosiguió el mandatario, dispuesto a defenderse de esa polvareda que desde Can Barça siguen pretendiendo levantar.
Y ha expuesto que "ya está bien. Espero que esta declaración sirva para que nos dejen a los atléticos disfrutar de este momento y poder preparar una final como corresponde". Desde el club que va segundo en la tabla de LaLiga consideran que la amalgama de maniobras de coqueteo hacia el galo, amontonadas con el paso de los meses, pueden desestabilizar la preparación del partido en el que se juegan la temporada. Que tendrá lugar en siete días.
Una publicación compartida de Antoine Griezmann (@antogriezmann) el 2 May, 2018 a las 9:15 PDT
Esta ha sido la vehemente respuesta oficial del Atlético ante la última ráfaga de comentarios en este sentido sufrida. El pasado cinco de mayo, hace cuatro días, Luis Suárez abrió la espita. El delantero uruguayo dio a entender en una entrevista concedida a Radio Rincón que el fichaje de Griezmann estaba hecho. "Enorgullece que traigan jugadores de esa calidad como Antoine, como vinieron Dembélé o Coutinho. Es un jugador que aporta muchísimo y lleva muchísimos años jugando a altísimo nivel, siempre peleando. Comanda arriba al Atlético y eso es fundamental", declaró.
El goleador azulgrana explicó que, en su opinión, “(Griezmann) no viene para quitarle el puesto a nadie sino con la ambición de querer ganar cosas importantes". "Bienvenido sea”, remarcó. Y el siete de mayo, hace dos días, Jospe Maria Bartomeu daba un paso más. El presidente barcelonista desgranó a la radio catalana Rac 1 que, en el marco del "momento de hacer un analisis de la temporada y empeza a preparar la próxima", tenía la intención de depositar la cláusula del delantero colchonero.
A pesar de que Antonine tenga contrato en vigor hasta 2022, el mandatario confesó que "lo vi el pasado verano de vacaciones. Nos encontramos con él, como me he encontrado con otros jugadores, pero no he comido con él". Pero sí adimitió que "con su representante tenemos relación como la tenemos con otros representantes. (la reunión sobre el fichaje) fue el pasado mes de octubre. Fue un encuentro, pero nada más". "No hay que dar pie a más especulaciones", sentenció, sin conseguir este último punto. El caso es que a partir de 1 de julio la cláusula de Griezmann pasa a ser de 100 millones de euros, una cifra que desde el club barcelonés han susurrado que depositarán a Enrique Cerezo sin esperar demasiado. Para dar lugar a la queja automática de la cúpula rojiblanca.