Garbiñe Muguruza se ha despedido del Madrid Open en octavos de final. La caraqueña, que luchó de lo lindo hasta resplandecer en la superación de la segunda ronda que tantas veces le había apeado del torneo, este miércoles recobró su irregularidad para acabar cayendo ante Daria Kasatkina. Tras dos horas y 28 minutos de batalla la tenista española tiró la toalla y asumió que no iba a dar más concentrada. Perdió por 6-2, 4-6 y 6-3 e hizo las maletas, otra vez antes de lo previsto.
"Por luchar no ha sido hoy. Creo que el primer set tácticamente tuve que jugar mejor y por eso perdí de esa manera. Luego fui encontrándome mejor, hice pocos errores forzados y ella ha sido inteligente jugando", analizó una jugadora que declaró que "me voy de Madrid con la sensación de que he hecho tres partidos buenísimos". Su rictus triste hablaba casi más que su relato, pero tuvo paciencia para explicar que "cuando (Kasatkina) juega conmigo juega muy bien y ha hecho grandes resultados, pero para estar en el 'Top-10' tienes que jugar así todos los días. Aún así el talento lo tiene".
Acumularía 64 errores no forzados. Y expuso que "cuando juegas con una rival muy defensiva hay muchos errores forzados, pero tengo que ser fiel a mi juego, que es ser agresiva, aunque no demasiado. También tengo que ser inteligente, pero en tierra no puedes jugar como en hierba". En esta oportunidad no supo rimar la consistencia mental con su filosofía de juego y su vaivén continuado le pasó factura. Ante Vekic fue capaz de neutralizarlo, pero en esta fecha no.
La rusa lució defensa y resistencia para volver a derrotar a la española (ya van dos veces en 2018, tras la de Dubai y la de Madrid). La tenista de 21 años disfrutó complicando a la que acarreaba toda la presión y su guión -mezcla de golpes cortados y de lanzamientos planos- sacó de eje a una Muguruza que no consiguió renacer a tiempo. En la segunda manga Garbiñe remontó un 4-2 adverso con cuatro juegos seguidos ganados, pero en el set final, en el que remontó un 4-1 hasta el 4-3 (juego de 28 puntos y 20 minutos mediante) no remató la faena y naufragó.
Kasatkina tiene por delante en cuartos a Petra Kvitova, campeona en 2011 y 2015. La checa, una de las favoritas, cumplió con los pronósticos y ganó, no sin sudar, a Anett Kontaveit ( 6-7, 6-3 y 6-3). Pero el día reservaría una alegría para la tribuna. Y es que Carla Suárez repitió remontada para acceder a la ronda sucesiva. La canaria superó el set contrario ante Bernarda Pera, la verdugo de Kona, y terminó imponiéndose por 2-6, 6-2 y 6-4.
"Me tengo que aficionar a remontar siempre y cuando pierda el primer set", advirtió antes de señalar que "aquí no hay partido fácil. Hoy me sentía con poca energía, pero tienes que luchar, estar ahí y estoy contenta porque ha sido un partido complicado que no se me ha puesto de cara. He sufrido". El desafío duró una hora y 52 minutos y la isleña arguyó que "no siempre es fácil hacer lo que piensas. Hoy quería que el partido terminara y que no se me alargara mucho más", confesó.
Suárez se enfrentará ahora a Caroline Garcia. La francesa, séptima cabeza de serie, contiuirá un reto aún mator para el derroche físico de Carla. Pero la española, veterana, no titbuea: "Al final da igual el rival que sea. Se ha comprobado que es muy duro, que hay que competirlo todo y que todo el mundo sabe hacerlo bien. Mi intención es recuperarme y estar al cien por cien para afrontarlo de la mejor manera posible". "Yo normalmente me pongo más atrás y juego la primera bola con curva. Hoy estaba más adelante y con Caroline lo haré parecido, porque de derecha y revés va más o menos igual. El hecho de que se tenga que desplazar y que no juegue parada será la clave", desglosó.
Por último, en el torneo avanzaron Maria Sharapova, Simona Halep, Kiki Bertens y Karolina Pliskova. La rusa, vencedora en la edición madrileña de 2014, dio pasaporte a Kristina Mladenovic, finalista el pasado año, por 6-3 y 6-4, para rubricar sus buenas sensaciones. La neerandesa tumbó a Caroline Wozniacki, segunda favorita, por 6-2 y 6-2, en lo que supuso la sorpresa de la jornada. La rumana, 1 de la WTA, derrotó a la complicada Kristyna Pliskova (6-1 y 6-4), hecho que le asegura el trono del tenis femenino una semana más. Su rival entre las ocho mejores será Pliskova, que suprimió a la estadounidense Sloane Stephens con un autoritario 6-2 y 6-3.