La ausencia del coloso colombiano Gaviria ha destapado una guerra deliciosa por el patronazgo del sprint en la edición 101 del Giro de Italia. En esa pugna se han enzarzado dos nombres: Sam Bennett y Elia Viviani. El jueves triunfó el irlandés pero este viernes el velocista del Quick Step alzó los brazos para sellar su triplete en esta carrera. El transalpino, de 29 años, se impuso a su contrincante del Bora y al neerlandés Danny Van Poppel -que ha rozado la gloria varias veces-.
"Es increíble. Después de unos días difíciles esto es lo que necesitábamos el equipo y yo, ya que trabajamos duro durante dos días. Mis compañeros se lo merecen. Ayer todo el mundo estaba preocupado, fue un mal día. Tuvimos dos o tres días realmente malos, pero estamos decididos a mantener esta camiseta hasta Roma, y de verdad queríamos ganar después del hermoso comienzo", declaró Viviani en un análisis sintético de sus emociones y el objetivo de llegar al última día con la maglia cicliamino.
"Ganar nunca es fácil, en el deporte y en la vida. Puedes perder, ganar, tener un buen momento o malo, pero siempre persigues un sueño. Cuando lo logras, buscas otro. Nos queda una semana, tenemos el maillot por puntos y trataremos de defenderlo y de volver a ganar", concluyó la figura que ha seguido alimentando la imprerial cosecha de victorias parciales que está dibujando el Quick Step en esta temporada. Viviano no tuvo rival en el desenlace de los 180 kilómetros que unieron Ferrara y Nervesa della Bataglia.
La fecha deparó una jornada plácida para los candidatos a la victoria en la general. Simon Yates defendió el liderato en un día en el que el pelotón viajó a 46 kilómetros por hora. Y es que el protagonismo de los equipos con llegadores tomaron las riendas del devenir, despojando del trabajo a lo sescuadrones con gallos dispuestos a plantar batalla a la maglia rosa. Por tanto, a las puertas del ascenso del Zoncolan, el británico sigue con 47 segundos de ventaja sobre Dumpulin y 1:04 sobre Pinot. Froome sigue yaciendo a lo lejos.
La novena victoria de 2018 de Viviano arrancó con una fuga de cinco corredores. Vendrame, Tonelli, Markel Irizar, Marcato y Zhupa se despegaron del gran grupo en la Llanura Padana casi tras el banderazo de salida. Pero la diferencia con respecto al pelotón no se dispararía. Los trenes de los sprinters no permitirían alegrías a unos aventureros que no conseguirían despegarse de los tres minutos de brecha. De hecho, llegaron a la cota de Montello, de cuarta categoría, a 20 kilómetros de la meta, con sólo medio minuto de ventaja.
Entonces, lo intentó Tony Martin. Y la presencia del tetracampeón mundial contrarreloj en la escapada activó la caza comandada por el Katusha, Bora y Quick Step. El alemán es muy capaz de firmar una exhibición en solitario y culminar ganando la partida a decenas de corredores acompasados en la persecución. Ya lo ha hecho varias veces y por ello el ritmo aceleraría para neutralizar ese posible escenario épico que abría el germano.
Los favoritos a la general no sudarían, fuera de la dinámica, y los tres equipos mencionados atraparon a los escapados a 3 kilómetros de meta. En esa altura fue el Lotto Jumbo el que quiso imponer su criterio en la aproximación a la línea de llegada, pero no le daría el fuelle y el albanés Zhupa, incansable, le tomó el relevo. El problema para ambos es que no están teniendo las piernas que demanda la preparación correcta de un final salpicado de velocistas.
En consecuencia, amaneció el Bahrein, trabajando para Bonifazio. La rueda de este gallo fue tomada por Viviani, y a su estela volaba ya Bennett. Pero el italiano arrancó a 150 metros para recobrar el sabor del triunfo tras una sequía aprovechada por el irlandés. Así, el marcador queda Viviani 3, Bennett 2. Todo ello para establecer un intenso prólogo al capítulo que este sábado podría allanar o destruir la candidatura de unos y otros. El Monte Zoncolan ya espera con sus 10 kilómetros al 11,8 por ciento de pendiente media y rampas de hasta el 23%. Y la cima a 1.730 metros de altitud.