Lopetegui dio a conocer a los convocados de la Selección Española para este mundial de Rusia. La prensa deportiva catalana abre con ello, aunque sin ninguna mención del nombre ‘prohibido’ del país… A falta de que alguien comience a hablar de ‘selección estatal’, el muy socorrido epíteto de ‘la roja’ llega al paroxismo en Mundo Deportivo, donde los convocados se convierten en… ¡El ejército rojo!
Por lo demás, los escribientes siguen dándole vueltas al chalet Iglesias Montero. Algunas perlas. David Gistau, El Mundo: “Lo del chalet pronto será convertido en una decisión de la infalible Gente Empoderada, en una ofrenda, por tanto, del pueblo y del partido -¿no son lo mismo?- que los Iglesias/Montero tuvieron que aceptar prácticamente a regañadientes. Y quien insista en afearlo a partir de ese momento será incorporado a las cuerdas de enemigos del pueblo destinados para su reprogramación al mantenimiento del jardín y la piscina”.
Sigue el barbado columnista: “El error ha sido tan garrafal en términos de contradicción doctrinal y de confesión implícita de todas las imposturas -como la de Espinar diciéndose un hijo de los obreros "que no pudisteis matar"- que parece que Iglesias sabe que ya tocó techo, que pasó su oportunidad de gobernar, que los nuevos argumentos políticos lo descolocan e invalidan como charlatán curativo, y que ahora toca dejarse de disimulos y arramplar con el botín mientras se pueda”.
“Perder o perder”, cree Rafa Latorre, también en El Mundo: “Los pablistas cargan contra la derecha y sus cloacas pero esto tiene más que ver con la izquierda y sus purezas. Este referéndum no va contra Inda. Va contra Kichi. De ahí que Pablo Iglesias haya condenado a Podemos a vencerse a sí mismo”.
José María Marco va por otro lado: “Hay que recordar que las bases sociológicas de Podemos tienden a pertenecer a las clases medias y acomodadas, no a las populares. Por muy contradictorio que sea con su ideario, el chalet entraba en su horizonte vital”.
Alfonso Ussía, que ya dio en su día bautismo a “Villa Meona”, el palacio Boyer-Preysler con 16 cuartos de baño, pone nombre al chalet Iglesias-Montero: “Villa gente”. Y se preocupa por los distinguidos vecinos por los escraches a los dirigentes podemitas: “Se han topado de golpe con la incomodidad de unos recién llegados que salen demasiado en las cadenas de televisión y emisoras de radio”.