Después de la etapa reina de este viernes, saldada con una exhibición de Chris Froome, el Giro 101 deparó a los ciclistas otra senda tortuosa de alta montaña. Era el preludio al paseo postrero por Roma. Se trataba de 209 kilómetros, entre las norteñas localidades de Susa y Cervinia, que desplegaban un trecho largo de rodaje llano hasta que afrontaran la traca de subidas encadenadas. Tres puertos de primera categoría (Col Tsecore, Col Saint Pantaleon y Cervinia), con final en alto, era el postre del día.
El británico tenía que defender la ventaja de 40 segundos sobre Tom Dumoulin que cosechó en su épico despegue precedente, con la sospecha del cansancio acumulado circundándole. Esa era la única esperanza del neerlandés y vigente campeón de la ronda italiana para asaltar el primer puesto de la general antes de los 118 kilómetros testimoniales de este domingo. Y también de los americanos Miguel Ángel López y Richard Carapaz con el fin de tocar podio en detrimento de Thibaut Pinot.
Pues bien, en esta jornada destinada al desenlace del reparto de galardones en lo relativo a la clasificación general de la corsa asomó un corredor español. Pocos contaban a estas alturas con que un ciclista nacional podría salvar el honor de la escueta delegación desplazada a Italia, pero amaneció el rendimiento del veterano Mikel Nieve para ganar la etapa. El escalador de 34 años y gregario de Simon Yates hasta que el británico se despeñó, impuso su ley en la escapada y dejó en la cuneta a Robert Gesink y a Felix Großschartner.
Nieve firmó un esfuerzo, repleto de clase, de 5 horas, 43 minutos y 48 segundos para alzar los brazos por tercera vez en la carrera transalpina. Un logro sobresaliente en plena batalla de gallos. Y es que por detrás tiraron con todo los aspirantes al entorchado, aunque salieran a la carretera apenas diecisiete horas después de que acabara la intensa odisea previa. Y con rapidez un total de 17 corredores conformaron una fuga que alcanzó los seis minutos de brecha cuando se había subido al Tsecore.
Con Astana reclamando protagonismo llegaron las rampas del Col Saint Pantaleon. Entonces, Mikel Nieve cambió el ritmo y dibujó una ventaja de 90 segundos sobre un grupeto cuyo ritmo arruinó a Thibaut Pinot. El francés, tercero en la general, se derrumbó demasiado lejos de meta, enterrando sus opciones de salir en la foto romana. Aunque había lucido consistencia notable con el correr de los días, no pudo evitar tomar el testigo nefasto de Yates y cruzó la bandera a cuadros con más de media hora perdida.
El pelotón de favoritos, ya fltrado, dejó margen al vasco para que disparara sus revoluciones, ya que ni Froome ni Dumoulin tiraron con tensión. No lo necesitaban en ese tramo. Estaban concentrados casi totalmente en el marcaje mutuo. Al tiempo, en cabeza de carrera Nieve desgastaba a sus perseguidores -Gesink y Großschartner-, llegando a pasar la frontera del minuto y medio de colchón que le otorgaba la certeza de que su ejecución estaba resultando brillante.
Y cuando el español del Mitchelton vislumbraba la tercera victoria en el Giro de su trayectortia deportiva Dumoulin se atrevió a desafiar a Froome. Fue a 10 kilómetros para la conclusión cuando el neerlandés inicio las hostilidades. Pero el británico, resabiado y perfectamente recuperado del derroche del viernes se pegaría a su rueda sin síntomas de flaqueza. Había llegado al mejor punto de forma en el momento clave y no soltaría las riendas de la carrera.
La batalla psicológica y anatómica entre los dos grandes tendería al bloqueo, ya que el neerlandés nunca lograría erosionar al isleño y los kilómetros se quemaron sin mayor variación. Es más, se generarían parones que amortizaron Miguel Ángel López y Richard Carapaz -del Movistar-, los candidatos al mejor joven y a entrar en el podio. Con el Col Tsecore y el Saint Pantaleon en las piernas, las rampas del Cervinia asistieron a un repunte en el intercambio de golpes entre Dumoulin y Froome que daría paso a la salida de los americanos.
Sin embargo, Carapaz no pudo meter tiempo a "Superman" López, que zanjó su participación en el podio de la general al amarrar al ecuatoriano. Y Froome, que llegó a cazar a los jóvenes candidatos ayudado por Poels, venció a todos los integrantes de ese grupeto en el sprint. Incluso le asestó otro golpe a Dumpoulin (que cedió 6 segundos más). Así, con 33 años, el keniata del Sky estrenará este domingo su palmarés de Giros y entrará en el exclusivo club de ganadores de tres grades de forma consecutiva.