Salvo sorpresa mayúscula o una dimisión de última hora de Mariano Rajoy -descartada de forma tajante por el Ejecutivo- la Cámara Baja aprobará hoy la moción de censura del PSOE y hará presidente del Gobierno al líder socialista, Pedro Sánchez. A los votos de los 84 diputados socialistas habrá que sumar los 67 de Unidos Podemos, los 9 de ERC, los 8 del PDeCAT, los 5 del PNV, los cuatro de Compromís, los dos de EH Bildu y uno de Nueva Canarias, con la abstención inesperada de Coalición Canaria. Sólo votarán en contra el PP, Ciudadanos, UPN y Foro, es decir, 169 diputados.
Sánchez será presidente del Gobierno con el apoyo del PNV tras la promesa del líder socialista de respetar los Presupuestos aprobados hace una semana, Sánchez ganará el trámite y habrá logrado lo que buscaba junto a todos los partidos separatistas, "echar a Rajoy de la Moncloa".
La también secretaria general del PP ha asegurado que Rajoy no va a dimitir porque eso no garantizaría al PP seguir en el Gobierno. Ha salido así al paso de los rumores sobre esa dimisión que, ha dicho, buscan "tapar la vergüenza" de los que han provocado una situación como la que va a vivir España, con un Ejecutivo de Pedro Sánchez que "no sabemos en qué pactos se fundamenta" ni cuál es su programa de gobierno.
Cospedal ha dicho que el Gobierno que encabezará Sánchez cuando gane la moción de censura "no responde al interés de los españoles" sino "exclusivamente, a sus intereses personales y partidistas" y ha explicado que si el propio Rajoy pensara que su dimisión fuera buena para el interés general de España o el PP haría "lo que fuera menester" pero que la aritmética parlamentaria actual impediría investir a otro presidente del PP.
Antes, los ojos estaban puestos en el PNV hasta que su portavoz, Aitor Esteban, confirmaba que sus cinco diputados votarían a favor de Sánchez y en contra de Rajoy. Así lo señalaba después de hablar del interés partidista del PSOE en la moción de censura, de lo difícil que puede ser gobernar en las actuales circunstancias y de la futura posición de los socialistas con las cuestiones vasca y catalana.
Lo ha justificado en la relevancia jurídica de la sentencia del caso Gürtel, en el "antes y el después en la sociedad" tras conocerse y en que el PNV no sería tan determinante como se presentado en los medios, pero ha sido determinante la promesa del candidato socialista de que mantendría los Presupuestos Generales del Estado. Los nacionalistas vascos no pierden de esta forma lo obtenido en su negociación con el PP.
Esteban ha confesado que el PNV ha tenido que tomar una decisión difícil por culpa de los cuatro grandes partidos de ámbito nacional que llevan meses provocando "tsunamis" y demostrando su incapacidad de acuerdo. Ha explicado que un voto negativo del PNV no habría aportado mas estabilidad, sobre todo cuando se prevé que siga "el goteo" de noticias de los tribunales.
Ha hecho especial hincapié al líder del PSOE en que le espera una situación complicada con solo 85 diputados, con un Podemos que le va a poner las cosas difíciles, un Cs que estará en "tensa espera electoral" y las "hostilidades" del PP: "Esto se va a convertir en un pim, pam, pum continúo".
Finalmente, ha pedido a Sánchez que emprenda el camino del diálogo para solucionar la cuestión territorial reconociendo que "existe un problema nacional en algunos lugares del Estado", pero que los cambios legales que piense acometer sean consensuados también con el PNV.
Por el contrario, el líder de Cs, Albert Rivera, que no apoyará la moción, ha ofrecido sin embargo a Pedro Sánchez que pacte con su formación unas elecciones a corto plazo para no tener que apoyarse en los que han intentado dar "un golpe de Estado" en Cataluña: "No estamos de acuerdo en que la solución sea que Bildu, los antiguos amigos de Batasuna, o que el señor Puigdemont o Torra, tomen las riendas de nuestro país".
Por ello, Rivera ha pedido a Sánchez que rectifique y que pare la moción de censura contra Rajoy. Ha dejado claro que aunque ve "legítimo" que Sánchez quiera ser presidente, lo que no ve legítimo es que quiera hacerlo a toda costa con quienes quieren "romper" España y que esta nueva etapa "no la puede abrir Torra, Rufián y los populistas. La tienen que abrir los españoles votando y eligiendo".
Ha sido crítico con la actitud de Rajoy, a quien le ha pedido que dimita para buscar una salida "pactada" a la legislatura, convocando elecciones a medio plazo.
Con ironía, Rivera ha retado a los independentistas a que aprovechen los meses de gobierno de Sánchez para "violar derechos y libertades y acosar a la gente" y que no se aplique la Constitución porque una vez que se celebren las elecciones los españoles van a exigir que se cumpla la legalidad.
Rivera ha pedido explicaciones sobre las "hipotecas" que ha adquirido con los partidos que apoyan su moción. Ha sugerido que habrá acordado "indultos" a los políticos independentistas encarcelados: "No quiero un Gobierno zombi con la corrupción pero tampoco un Gobierno Frankenstein con los que quieren liquidar España. Quiero un Gobierno limpio".
Dura respuesta de Sánchez, que ha acusado a Rivera de "vivir bien a costa de la confrontación territorial" y de crecer en las encuestas por la "incapacidad" del PP de asumir su responsabilidad por la corrupción: "Larga vida a Rajoy para seguir arañando expectativas electorales". Además, le ha acusado de mentir y ha augurado que está por ver que Cs llegue a ser tercera fuerza política en las próximas elecciones generales: "La democracia no es solo demoscopia, sino principios, valores, consistencia, coherencia".
Criticó su discurso "preparado" y "precocinado" y le ha sugerido que "no cometa el mismo error que cometió Iglesias cuando votó en contra" de su investidura hace dos años.
Llegó el turno del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que sí apoyará la moción este viernes, pero ha aprovechado su intervención para reprochar a Sánchez no haber estado a la altura de un "presidenciable" por presentarse como un "mal menor" o "con ser lo menos malo". En un tono excesivamente paternalista, le ha pedido "más dignidad" por dejar que Rajoy le humille por querer gobernar con sólo 84 diputados. Le ha recordado que cuenta con una mayoría de 156 diputados, entre ellos los de Unidos Podemos.
También le ha criticado que no haya presentado "un programa social" y que no haya hablado de política sanitaria, medioambiental y del respeto a los derechos civiles, y le ha echado en cara que tampoco ha ofrecido una respuesta a la cuestión territorial. Le ha pedido que reconozca que España es plurinacional y que asuma el reto de construir un país "diverso": "Tiene que aspirar a ser un presidente que respeten los vascos, los catalanes y los españoles", ha exclamado Iglesias.
En la réplica, amistosa, el líder del PSOE ha propuesto al de Podemos que juntos empiecen a trabajar con "humildad" y "fuertes dosis de realismo", para no "quebrar las expectativas" de mucha gente "necesitada" de sus políticas de izquierdas. En tono amable y conciliador, Sánchez ha invitado a Iglesias a demostrar que ambos han "sabido gobernar en unas circunstancias difíciles" para que, llegadas las elecciones, "se vea que las izquierdas hemos hecho nuestros deberes y que asumimos responsabilidades que no asumen las derechas".
Tras agradecerle su alianza en la moción de censura contra Rajoy, ha recalcado que es un "buen comienzo para que podamos entendernos": "Hoy es un buen día para la izquierda".
Ante la nueva situación, el líder del PSOE ha agradecido el apoyo del PNV y se ha comprometido a que sea "socio preferente para eventuales cambios legislativos". Pero Pedro Sánchez ha pedido a los nacionalistas vascos "comprensión", "empatía" y "predisposición" para "un nuevo tiempo para España y para Euskadi".
Tras insistir en que "no entraba en sus planes" presentar esta moción de censura, Sánchez ha rechazado que su iniciativa se deba al "oportunismo político" y ha reconocido en que si gana la moción, los próximos meses serán "complicados, difíciles", por la "fragmentación" del parlamento, pero ha prometido que "como partido de Estado, intentaremos anteponer los intereses generales a los partidarios".
Por otra parte, el candidato a la Presidencia ha ofrecido "diálogo" a ERC para resolver la crisis catalana en el marco de la Constitución y el Estatut, pero se ha visto ya obligado a discrepar con Joan Tardá en que en España haya presos políticos y en la independencia del poder judicial: "No puedo compartir con usted que el poder judicial en España no sea independiente: creo que lo es; ni que haya presos políticos, y no lo digo yo: lo dice Amnistía Internacional".
Tras recordar a Tardá que dijo que el independentismo catalán no cuenta con el 51% de los votos y, por tanto, tampoco con la "suficiente fuerza política y social para imponer su visión y articular una vía unilateral", el líder socialista ha defendido que la "clave" para resolver la crisis catalana "tiene mucho que ver con superar dinámica de bloques" y "abrir un espacio de diálogo y consenso". "Yo me comprometo a explorar ese diálogo para encontrar una solución política a una crisis que es política", ha aseverado Sánchez.