Opinión

Elecciones, secuestros y violencia

LETRAS DESDE MÉXICO

Rafael Cardona | Viernes 01 de junio de 2018

Como todos sabemos dentro de un mes habrá elecciones en México. Se renovará el Poder Ejecutivo; el Congreso Federal, nueves gobiernos y congresos estatales, más de mil alcaldías y el gobierno de la capital, entre otros cargos. Es decir, la República estrenará ropa nueva.

Pero lo hará como, fin de una triste fiesta criminal: más de 90 personas han sido asesinadas entre algunos aspirantes a cargos públicos. Casi mil prefirieron abandonar la lucha, amenazados o temerosos de las actividades del crimen organizado, el cual es ahora lo mejor organizado en este caótico país.

Y entre todo eso sobresale una figura del partido posiblemente ya triunfante: un movimiento ecléctico e indefinido (Morena), liderado por Andrés Manuel López Obrador, quien lleva entre sus filas a una mujer acusada de secuestros “polpotianos”, amparada por una demagógica ley de imaginarios derechos indígenas reconocidos por todo el esnobismo folclorista nacional e internacional, no obstante ser ciudadana de los Estados Unidos de América., Todo un mejunje de peligrosa demagogia, cuya densidad prefigura el porvenir de este país en su inevitable rumbo a la “venezolanización” o algo peor. Así se explica un poco el asunto:

Centrados en la estéril discusión sobre si la ciudadana estadunidense presentada, cuando conviene o no, como imaginaria india guerrerense, Nestora Salgado resulta una secuestradora, cuya industria policiaco delictiva, prosperaba (un oxímoron en cualquier parte, menos en México) al amparo de todo ese demagógico conjunto de leyes, convenios y zarandajas, en los cuales se utiliza a los pueblos indígenas (aquí lo indio es rentable sinónimo de blanco y puro), nos hemos olvidado de algo similar a una confesión de parte: la existencia en el sistema de Policía Comunitaria de los campos de concentración llamados "Sistema Comunitario de Seguridad, Justicia y Reeducación".

--¿Cómo podrían quienes de educación carecen, establecer un sistema en el cual se mezclan la seguridad, la justicia y la reeducación?

Y para colmo en un conjunto de instituciones” llamado CRAC (Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias), armadas y subsidiadas por el propio gobierno de Guerrero, con auxilio federal.

Yo no lo sé, pero tiene enormes semejanzas con otras experiencias, de escala mayor, es verdad, en otras partes del mundo.

Leo un reportaje del “Granma” sobre la reeducación en Camboya. Obviamente “Granma” no publica los centros de reorientación a los cuales fueron sometidos miles de homosexuales culpables del desviacionismo más desviado del “machismo leninismo”, con cuyas herramientas de control reinó Fidel Castro durante 50 años. Pero eso se verá luego:

“…Pol Pot gobernaba desde la sombras y pocas veces se le veía en público, pero su locura convirtió a Camboya en un país de ciudades fantasmas. Muchos historiadores lo han asociado con Adolfo Hitler, pues promovió una limpieza al estilo del jefe nazi alemán, en su caso "ideológica", no racial. Los Khmer Rojos odiaban cualquier pensamiento o acción que pudiera parecerles contraria al suyo —incluido saber algún idioma extranjero— tener alguna habilidad artística, poseer estudios superiores o usar determinada prenda de vestir.

"Todos los ciudadanos eran sometidos frecuentemente a "sesiones de reeducación", como si fueran esclavos. Según los principios de Pol Pot, era necesario aproximadamente un año para reeducar a una persona, de lo contrario había que desecharla. La limpieza intelectual que llevaron a cabo todavía hoy incide en la escasez de especialistas que existe en la nación, incluyendo maestros, médicos e ingenieros. Además, la mayoría de la población tiene algún tipo de secuela psicológica, que está siendo transmitida a las nuevas generaciones de forma inconsciente”.

Esas secuelas sicológicas perdurables, se advierten también en la zona guerrerense dominada por el CRAC. Si fuera una onomatopeya, bien podría sonar como la voluntad cuando se quiebra por las prisiones (Centros Reeducativos); de la falta de libertad, las golpizas y los abusos sexuales.

--¿Y eso hizo Nestora, la senadora? Absolutamente. Y si no lo hizo directamente, lo permitió y quizá lo fomentó al amparo de los alcahuetes mandatos sobre usos y costumbres tolerados por el gobierno legal, para quitarse molestias y subsidiar a sus adversarios, los cuales terminan como cómplices incómodos.

Esto no es asunto de propaganda electoral ni una forma de intervenir en la disputa PRI- MORENA sobre la forma como Andrés Manuel pepena de todas partes con tal de aumentar el poderío de su partido. Sería inútil.

Los contenidos de la recomendación de la CNDH en la cual se reconoce (y nada más, porque nadie atiende las recomendaciones), la existencia de estos centros y los abusos ahí cometidos de manera sistemática tienen ya demasiados años.

La muy amplia investigación de la CNDH dice en una de sus partes:

“En ese operativo, se liberaron a decenas de personas que se encontraban privadas de su libertad compurgando el castigo de trabajo a favor de la comunidad, también llamado proceso de reeducación, impuesto por la CRAC, que implica la privación de la libertad por el tiempo que haya sido impuesto y la realización de labores a favor de la comunidad durante 15 días en cada localidad”.