Universitas Castellae. Valladolid, 2017. 204 páginas. 20 €.
Por Adrián Sanmartín
Hace poco se daba cuenta en estas mismas páginas de Diez novelas y un discurso, volumen que recoge una decena de títulos especialmente representativos de las distintas etapas por las que atraviesa la producción de Benito Pérez Galdós, junto a “La sociedad presente como materia novelable”, disertación que el insigne escritor canario leyó en el acto de ingreso en la Real Academia Española (RAE) celebrado el 7 de febrero de 1897. Muchas son las virtudes que atesora esa edición -a cargo de Francisco Estévez y Germán Gullón-, muy recomendable para visitar/revisitar el riquísimo universo galdosiano, sobre todo quizá en estos momentos en los que acaba de cumplirse el 175 aniversario del nacimiento del autor de Fortunata y Jacinta.
Muy aconsejable resulta asimismo la lectura del ensayo Galdós en sus textos, debido a uno de los responsables de la citada edición de novelas galdosianas, el profesor, crítico literario e investigador Francisco Estévez. Su experiencia investigadora le ha permitido no arredrarse ante la ingente e inabarcable bibliografía sobre Galdós con el propósito de ofrecernos sus asedios críticos para una hermenéutica, como reza el subtítulo de su exploración. Exploración que, a la par que demuestra un sólido conocimiento y manejo de las obras de y sobre Pérez Galdós, brinda nuevas y provechosas perspectivas.
Básicamente, como el propio Estévez apunta, se propone “estudiar a Galdós desde Galdós; de la faceta crítica a la creativa, del pensamiento a la obra y viceversa, en un vaivén pródigo en frutos artísticos con que nos deleita el guanche”, lo que hará posible “mostrar cómo la reflexión crítica sobre el arte literario vetea de manera permanente su obra con apreciables consecuencias a lo largo de sus aproximados cincuenta años de vida literaria”. En este criterio se apoyan los tres capítulos en los que, tras un prólogo, se divide el estudio, completado con un copioso y útil apartado bibliográfico.
Así, en la primera parte, se incide, entre otros asuntos, en uno muy curioso y poco transitado: cómo Galdós en algunos de sus textos convierte su persona en personaje, algo muy llamativo sobre todo en cuanto que al autor grancanario no le gustaba precisamente airear su intimidad; también, por ejemplo, en cómo se ha leído a Galdós desde su muerte hasta nuestros días. La segunda aborda temas como la historia y la burguesía noveladas, o la cuestión social, sin perder de vista el profundo humanismo de Pérez Galdós, a quien Francisco Estévez considera acertadamente “un escritor puente entre siglos, define el XIX, pero anticipa el XX, entre épocas, historia el pasado, relata el presente, pronostica posibles escenarios futuros, entre clases, anota la asfixia del pueblo, matiza el relevo de poderes entre una nobleza erosionada y la pujante nueva clase media, describe puntilloso las constantes injerencias eclesiásticas en todos los ámbitos de la rica vida social. En pocas palabras, es un escritor bisagra”. La tercera, finalmente, trata de la ciudad como personaje y se adentra en el análisis de varias narraciones de particular trascendencia en el grupo de las denominadas “novelas contemporáneas”: Tristana, la saga de Torquemada, Nazarín, Halma, y Misericordia.
Galdós en sus textos es, en definitiva, un impecable trabajo académico que, más allá de este ámbito, resultará también de interés para un público más amplio atraído por una figura cumbre e imprescindible de nuestras letras, contra la que no ha podido, ni puede ni podrá, el desdén manifestado a veces hacia don Benito por parte de radicalismos ideológicos y literarios que inútilmente han intentado reducir y minusvalorar su producción mediante simplificadoras etiquetas. En este sentido, bien sentencia Estévez: “En Galdós no hubo jamás tal ‘formalidad’, es decir, aquel cliché convencional que usamos como ‘realismo’, sino una voluntad artística profunda no sujeta de modo estrecho a las modas del momento”. Benito Pérez Galdós es un clásico que nunca agota las posibilidades de nuevos acercamientos. Galdos en sus textos, de Francisco Estévez, lo demuestra.