El escritor murciano Miguel Sánchez Robles (Caravaca de la Cruz, 1957) ha sido reconocido con el VI Premio Internacional de Poesía José Zorrilla, instituido por el empresario Enrique Cornejo, gracias a su poemario La sucia piel del mundo.
El fallo del jurado destaca “su fuerza expresiva, su capacidad de suscitar emoción en el lector, su dominio del oficio poético, su madurez literaria y su incisiva denuncia social en un momento en el que la poesía tiene que ser testigo de su tiempo”.
Sánchez Robles, catedrático de Geografía e Historia, sucede así en el palmarés del galardón a Jorge del Arco (2013), Pedro Antonio Martínez (2014), José María Tripper (2015), Jesús Losada (2016) y Juan Van-Halen (2017), con un poemario que resultó elegido entre los 172 trabajos que participaron en esta convocatoria, procedentes de países como Colombia, México, Israel, Argentina y España.
“Este año ha habido cinco o seis finalistas muy buenos, y eso ha hecho que al final no hayamos podido conseguir la unanimidad en el fallo, porque otros dos o tres libros podrían haber estado ahí”, subrayó Carlos Aganzo, integrante del jurado. Para su compañero Fermín Herrero, “lo interesante ha sido que los estilos de los finalistas eran completamente diferentes”.
En ese sentido, el poeta soriano subrayó que el libro ganador “tiene un gran dominio rítmico; es un poemario muy equilibrado entre la denuncia del mundo, del tiempo de la crisis en general, y la nostalgia y la melancolía; y recoge parte de las tendencias de la poesía actual, en la línea de la poesía de la experiencia aunque con distintos matices y con poemas muy cercanos a lo que pasa en la calle”.
El jurado, presidido de nuevo este año por el académico y presidente de El Imparcial Luis María Anson, estuvo integrado además por los citados Carlos Aganzo, Fermín Herrero y Luis Alberto de Cuenca, junto a Jorge de Arco, Esperanza Ortega, Jesús Fonseca y Gonzalo Santonja.
“La sucia piel del mundo tiene un gran dominio rítmico; es un poemario muy equilibrado"
De Cuenca, como portavoz del jurado, destacó la “gran profesionalidad” del ganador, a quien se refirió como “alguien que maneja el lenguaje castellano aplicado a la poesía con gran madurez, con un sentido del ritmo y musicalidad notable, y con una gran capacidad grande de estructurar el poema”.
“No nos extraña que tenga esa carrera tan jalonada de galardones, porque es un profesional de la poesía muy apreciable”, apuntó en alusión a otros premios poéticos que ha recibido Sánchez Robles a lo largo de su trayectoria, como el Gabriel Celaya, Ciudad de Ronda, Leonor, Bienal de León o Rafael Morales, además de otros galardones en narrativa como el Fray Luis de León por La tristeza del barro o el Javier Tomeo.
En su encuentro con los medios, Aganzo resaltó que el poemario premiado “no tiene nada de panfletario” y “no es de denuncia social al uso, porque el yo está presente constantemente”. “Es un poco existencialista y doliente por todo lo que ocurre”, apuntó antes de que Luis Alberto de Cuenca apostillara: “Plantea una denuncia social en plan enmienda a la totalidad, una denuncia global”.
Sánchez Robles maneja el lenguaje castellano aplicado a la poesía con gran madurez
Por su parte, Esperanza Ortega destacó que “en este libro hay un equilibrio entre la gracia y la hondura” y afirmó que “la poesía no es un adorno, es extensión y exigencia”. “En todo buen libro de poemas hay detrás una confrontación con el mundo, y un sentido de responsabilidad con respecto a lo que se dice y la búsqueda de la verdad”, prosiguió. Asimismo, para Gonzalo Santonja se trata de un libro “de muchísimos equilibrios”, que le ha “impresionado” porque “en medio de su tono de denuncia y desesperanza, de repente aparecen versos en otro sentido, como Todavía crecen las palomas, aún es tiempo. Denuncia desde la fe en el ser humano”, añadió.
En la presentación también intervino el organizador, Enrique Cornejo, que recalcó su deseo de que el premio se siga entregando en Valladolid en el futuro “y vaya a más”. Además, aseguró que “el poeta es el cronista de la época, que nos la expresa con unos sentimientos y de una forma que nos endulza un poco lo que está aconteciendo”.
Por su parte, el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, afirmó que “el único objetivo de este galardón es intentar hacer más bello el mundo”. “Es un premio totalmente consolidado en el panorama nacional, que además tiene categoría internacional”, expuso antes de asegurar que “un poeta, al fin y a la postre, es un sustentador de la cultura” y que “la poesía es un arma para hacernos a todos mucho mejores”.