La Igualdad vuelve a adquirir rango de Ministerio una década después de que se lo otorgara José Luis Rodríguez Zapatero, una decisión que se convirtió entonces en el centro de las críticas y burlas de la oposición pero cuya existencia y necesidad hoy casi nadie se atreve a cuestionar.
Se trata de una de las pocas incógnitas resueltas que ha trascendido sobre el futuro organigrama del Gobierno que prepara el nuevo presidente, Pedro Sánchez, y que ha confirmado el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.
El primer Ministerio de Igualdad nació en abril de 2008; al frente se colocó a una joven y desconocida Bibiana Aído para afrontar tres retos principales: la aplicación de la Ley de Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el desarrollo y seguimiento de la Ley integral contra la violencia de género aprobada en 2004 y la promoción del empleo entre la población femenina.
Sobrevivió hasta octubre de 2010, cuando se convirtió, junto con el de Vivienda, en la víctima de los recortes que tuvo que aplicar en la remodelación de su gabinete el propio Zapatero, que redujo la Igualdad a la categoría de Secretaría de Estado, liderada también por Aído.
Creado en 2008 por José Luis Rodríguez Zapatero y eliminado dos años después por él mismo
Ocho años después de su disolución, Pedro Sánchez lo recupera con la enorme diferencia de que este año las movilizaciones feministas han hecho historia; hace solo una década, la creación de esta cartera fue criticada hasta la saciedad y la exministra fue la principal diana de las chanzas y bromas de la oposición liderada por el PP. De hecho, más allá de su gestión, Aído es recordada por el "lapsus" que tuvo ante la Comisión de Igualdad al usar la expresión "miembras", abriendo así un debate sobre la necesidad de hacer más inclusivo el lenguaje que recientemente ha saltado de nuevo a la palestra cuando la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, habló de "portavozas".
Y es que los problemas a los que se enfrentó la entonces ministra más joven de la democracia apenas han variado, con algunos matices y pequeños avances. Lo que su sucesora Carmen Calvo encontrará ahora sobre la mesa es un Pacto de Estado contra la Violencia de Género, alcanzado con el consenso de todas las fuerzas políticas, comunidades autónomas, ayuntamientos y sociedad civil, con más de 200 medidas que aplicar.
El pacto, cuyas bases se sentaron en las Cortes en septiembre, se selló definitivamente en diciembre, y desde entonces han sido innumerables las críticas a la todavía ministra en funciones, Dolors Montserrat, por el retraso en su desarrollo, pendiente de muchas reformas legislativas que ya estaban en marcha e incluso algunas culminadas antes del cambio de Gobierno.
Otra de las promesas socialistas que deberá tratar de cumplir el resucitado departamento es rescatar la Ley del aborto de 2010, de la que Aído fue una de sus principales impulsoras y que el PP reformó en 2015 para instaurar la obligación de que las menores que interrumpan su embarazo cuenten con el consentimiento paterno.
Quedan pendientes muchas reformas legislativas que ya estaban en marcha
La Igualdad, que para el PSOE debe ser "constitucionalizada", según ha manifestado en varias ocasiones la portavoz socialista en esta materia y uno de los nombres que suenan para nueva ministra, Carmen Calvo, pasa además por una ley que la garantice en el ámbito laboral. De hecho, el PSOE registró el pasado 7 de marzo, víspera del multitudinario 8M, que sacó a millones de mujeres a las calles españolas, una proposición de ley para garantizar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación.
En ella exige, entre otros asuntos, cuotas femeninas en los consejos de administración de empresas cotizadas bajo infracciones por incumplimiento que podrían alcanzar los 50.000 euros, así como permisos parentales iguales e intransferibles, una medida que Podemos ya ha pedido al Gobierno de Sánchez que lleve a su primer Consejo de Ministros.