Opinión

Salvar el pellejo

MENÚ DE POBRE

Diego Medrano | Lunes 04 de junio de 2018

La sentencia de Gürtel, la orgía de los sobres, el dinero B, C, D, E para financiar un partido, la ausencia de facturas, los tres y cuatro sueldos de algunos diputados… todo ha hecho volar por los aires la casita de chocolate rojo con gaviota junto a la parabólica del PP. El azote implacable de la corrupción recuerda a los últimos días de Felipe González. Mariano Rajoy, tras un menú barato en Arahy (Alcalá, 58) de ocho horas (antiguamente cobraban 30 euros por entrante y segundo plato, sin primero, y el postre sobre ocho euros más, muy rico el cebiche de lubina sobre media lima, la sardina ahumada con cebolleta y oliva virgen, las croquetas cremosas de jabón ibérico y las alcachofas a la brasa en flor con aceite arbequina) ha desaparecido del mapa, sin lugar a dudas, dejando el país mucho mejor de lo que lo encontró. Le joda a quien le joda.

Pedro Sánchez lo tiene muy difícil para salvar el pellejo. Vayamos por partes, como Jack El Destripador. En primer lugar, PODEMOS, sí, es un problema. La primera encuesta del CIS, cuando se creó el parido, decía que, de diez miembros, seis venían rebotados del PSOE. PODEMOS, su problema, es que siempre quiso ser el nuevo PSOE. Y no nos engañemos: toda la gente joven de la izquierda está aquí. El PSOE es un redil de dinosaurios, geriátrico de adorables ancianitos con el puño levantado, pero nada tiene que hacer frente a las masas juveniles, en marea, de PODEMOS desde Vallecas a Asturias o al Peñón de Gibraltar. Problema uno: duerme con su enemigo, la operación Caballo de Troya puede tener efecto tumoral, nos metemos en el organismo nuevo para saquearlo y que sea por entero nuestro. Nos disfrazamos para entrar y, luego ya dentro, saqueamos con todo y no dejamos ni una urnita de recuerdo (de esas de cartón, desmontables o plegables, con la rosa tatuada en el costado) para los cuatro abueletes nostálgicos. ¿Una broma? Que le pregunten a IU.

Problema número dos. Todos los partidos independentistas de la cámara están en el nuevo gobierno. ¿Se van a quedar calladitos a la mesa o van a empezar a pedir su plato preferido? Torra ya ha dicho que “Ni un paso atrás”, Urkullu cree en la sensibilidad de Sánchez cara a la indeterminación. La independencia puede ser muy norteña: primero Cataluña, luego País Vasco, finalmente Galicia y, hombre, coño, Cantabria y Asturias también, para qué van a quedarse solos hablando con las vacas lecheras. ¿Cómo va a hacer enmudecer a sus comensales Pedro Sánchez? ¿Bailará la conga con Ábalos o con Margarita Robles? ¿Tirará de champán francés o empezaremos con las glosas del movimiento obrero y las pensiones? Estos chicos tienen hambre, hambre, hambre, y que estén calladitos no quiere decir que vayan a irse. Colau lo dijo muy clarito despidiendo a Rajoy el otro día: “Con Pedro no hubiera habido altercados en Barcelona el día del referéndum, la policía no hubiese cargado de aquella manera, etc”. Ya, ya, sí, con Pedro vendrán a buscarnos el voto a casa en bandeja de plata –faltó por señalar- y con la cofia embridando las orejas y los ojos, hasta justito el punto última de la nariz, donde empieza el moco lacrimal y tierno, muy tierno por el acto.

Lo he dicho muchas veces y sólo he recibido insultos: la unidad nacional debería estar por encima de siglas y ventoleras. Esto suena a facha, pero el nacionalismo sí que es facha y “viejuno”; lo moderno es algo que nunca ha existido en nuestro país: una verdadera izquierda nacional. Recomiendo libritos, páginas, con tal de enterarse del asunto: Roca Barea (Imperofobia), Iván Velez (Sobre la leyenda negra), Santiago Armesilla (El marxismo y la cuestión nacional de España), artículo de Ismael Carvallo Robledo (Podemos:¿comunismo, populismo o socialfascismo?), Pedro Insúa (el mayor estudioso de cómo las izquierdas se han acogido a los separatismos de derechas, especialmente en 1492. España contra sus fantasmas). Suena mal decirlo, pero salvo el fútbol cuando juega la Selección, somos el único país del mundo que se avergüenza de su bandera: ni Alemania, ni Francia, ni Inglaterra… ¡Nadie lo hace!

Problema número tres, las matemáticas. Con ochenta y cuatro diputados, aunque tenga socios, sigue estando solo. Las matemáticas son muy importantes, más para él que es fue deportista, todo esto de las mociones es muy divertido pero Presidente del Gobierno, con mayúsculas, es quien gana unas elecciones (primero iban a ser en diciembre, ahora ya dicen mejor no; Iglesias no quería ministros, luego ya sí). Algo que en los dos intentos anteriores de este señor acabó en rotundo fiasco. Hasta que eso no se produzca –todos lo saben- la casa se está empezando por el tejado. A ver, veremos, cómo salva el pellejo Pedro Sánchez en mitad de semejante jauría. Los primeros bocados, cuentan, ya han sucedido antes de las primeras resacas. Algo peligrosísimo. Peor, mucho peor que desconfiar de la novia en la misma noche de bodas.