Opinión

Lola la leona

TRIBUNA

Emilio Arnao | Lunes 04 de junio de 2018

Ay, Lola, Lolita, Lola. Mi Lola, mujer, amor, pero ¿cómo nos haces esto? Tras años de enviarte por burofax mis mejores palabras, sajándome el pecho por ti, defendiendo tus tanques y tus escupitajos contra Luis el Cabrón y hasta poniéndote flores en tus morritos de tocinete y ahora, vas, llegas, te sientas en comisión parlamentaria, te tomas yo qué sé qué excitante te habrá mandado tu asesor médico para enfrentarte a esa jauría de rojos, de golpistas, de antipatriotas, de maricones de feria y pierdes los papeles como aquella vulgar merchera, Consuelo García, la mujer de El Lute, lo mismito que una histérica montada en un Seat 600. Que no, Lola, amor, que no se pueden perder los papeles de Bárcenas de este modo, así, a lo loco, desatada como estuviste igual que una guarrindonga de esas que salen en las películas de Almodóvar. Soooo, mi asna, pobrecita mía, es que en el fondo me diste un tantito de pena, Lolita, pero que es eso de decir que un juez miente y que es subjetivo en su manera de aplicar sentencias contra lo que tú sabes, amor mío, que es cierto y real, y es que el Partido Popular se lucró de la Caja B por lo menos que sepamos en dos ayuntamientos de los madriles. Y encima, ninfa mía, en tanto que de rosa y azucena, vas y, claro, te da la ira y se te ponen enhiestos los pechos como yugos y flechas. Que el asesor médico, en vez de pastillitas aceleradoras de pulso, debería haberte mandado Sosegón en 30 mg, una ampolla, 1ml, sí, de esos que se toman los yonquis para no cometer más atracos que los cometidos por no sólo cuatro casos aislados sino por toda una trama corrupta y paralela y general y de rocines flacos y galgos corredores, de tu partido, mi Aldonza, no me seas ahora industria de Hércules o amante del gigante Morgante, que se vio bien a las claras que la razón de la sinrazón a mi razón no se me hace, por lo que, morritos míos, mi razón enflaquece, Lola, Cospedalilla mía, pero que así no, que tú bien sabes que cuento la verdad, que por vos nací, que por vos tengo la vida, que por vos he de morir, y que por vos, si cantas la Traviata, muero, pero canta, Lola, Lolita, Lola y no te me pongas morronga, mis morritos de tocino, divina mía.

Y ya, para echarle más palominos y duelos y quebrantos vas y amenazas al sociata ése con calzarle una querella criminal en la cerviz si se va de la lengua ante los periodiquillos, leches, Lola, que estabas ante España entera en uso de la palabra y en comisión parlamentaria, es decir, en la casa del pueblo y no en la taberna de Pica Lagartos donde nos emborrachamos Max Estrella, don Latino de Hispalis, los poetas modernistas, La Gran Secta Teosófica tú y yo, mulatona mía, mi ministra de la gran defensa personal a lo judo de Putin, que así te mostraste, y hay que andarse con anteojos, que te vio y escuchó hasta Jean Marie Le Pen y envidia le diste, que me lo dijo ella por wassat.

Bueno, echemos por la ventana las penas y acomodémonos. Te recomiendo que sigas dándole al Sosegón porque queda cuartel para rato. Descansa, bella mía, te aconsejo que le mandes unas flores a Rosalía Iglesias, que el cabronazo éste de Luis se nos va a ir de la mui si no le tratamos como oro en paño a su señora. Venga, olvida tu furor y prepárate que vas para presidenta, que a Mariano ya le están zurrando demasiado estos rojillos, populistas, golpistas y demás pingas del carajo con tal de que lo injusto de lo dicho por los jueces se haga chocolate y cera y dale al mono que es de goma.

Lola, amor mío, ponte bella en las próximas apariciones y muéstrate educadita y buena persona, que es que es lo que eres, que yo lo sé, manchega mía, que eres más mujer que el Alcázar de Toledo con el general Moscardó y sus solamente 1200 fusiles Mauser y 200 petardillos de na dentro, jolines, que es que te han dejado sola ante el peligro y encima esa Soraya, la jodía, renovada la imagen, pelito corto y gafas de sol a lo mujer de Kennedy, que es que te tiene más ganas que los de la CUP, que ya hay que tener malaje. Anda, amor, duerme tranquila y la próxima vez que vayas a una comisión parlamentaria nos echas unos besos a los españoles y aquí no ha pasado nada y Santas Pascuas. Felices sueños, mi ángel de amor, manchega, que yo sí soy tu marido.