Editorial

Un buen Gobierno

EDITORIAL

Jueves 07 de junio de 2018

Pedro Sánchez ha sorprendido al presentar al Rey un Gobierno moderado, con experiencia, europeísta y constitucionalista en busca de esa estabilidad política e institucional que prometió en el debate de la moción de censura. Aunque el nuevo Ejecutivo peca de ser demasiado efectista, mediático y electoralista, el presidente lanza un claro mensaje de que pretende agotar la legislatura y aprovechar su oportunidad para situar al PSOE en primera fila ante los comicios que se avecinan. De ahí el guiño feminista al contar con una abrumadora mayoría de mujeres; nada menos que 11 de los 17 ministros.

Entre los pesos pesados del nuevo Ejecutivo, destaca Josep Borrell como ministro de Exteriores, gran intelectual, con amplia experiencia internacional como presidente del Parlamento Europeo, el exministro de Felipe González se convertirá en el mejor portavoz de España en el mundo ante la propaganda del secesionismo catalán. También resulta un acierto el nombramiento de Nadia Calviño como ministra de Economía, hasta ahora directora general de Presupuestos de la UE, la funcionaria española de mayor rango en Bruselas y, por tanto, europeísta convencida.

Fernando Grande-Marlaska, el nuevo ministro de Interior, hasta ahora presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, está considerado uno de los mejores magistrados de la Judicatura española y ha liderado con valentía la lucha contra ETA: fue el que denunció el escandaloso chivatazo del Bar Faisán. Margarita Robles ocupará la cartera de Defensa, del núcleo duro de Pedro Sánchez fue secretaria de Estado de Interior y Justicia con Juan Alberto Belloch y tiene, por tanto, una dilatada experiencia política. Carmen Calvo se convierte en vicepresidenta y ministra de Igualdad por su lealtad a Pedro Sánchez y su militancia feminista, pues su gestión como ministra de Fomento de Zapatero no pasará a la Historia. Y José Luis Ábalos, el nuevo ministro de Cultura y mano derecha de Pedro Sánchez, el cerebro gris de la moción de censura.

Resulta una incógnita la gestión de cuatro ministras que, aunque también tienen experiencia política, han destacado más por su perfil ideológico: María Jesús Montero, en Hacienda; Reyes Maroto, en Industria; Magdalena Valerio, en Trabajo, e Isabel Celaá, en Educación y portavoz del Gobierno.

El nombramiento de Dolores Delgado como ministra de Justicia ha sido una de las grandes sorpresas. La veterana fiscal de la Audiencia Nacional es una experta en la lucha contra el yihadismo, aunque mantiene demasiada cercanía a las prácticas del juez Baltasar Garzón. La designación del astronauta Pedro Duque como ministro de Ciencia, aun siendo de los más mediáticos, ha sido bien recibido. Alberga más dudas Máxim Huerta como ministro de Cultura que, pese a su simpatía televisiva, tiene un marcado perfil antitaurino y nula afición deportiva.

Completan el Gobierno Meritxell Batet como ministra de Administraciones Públicas y, por tanto, la encargada del difícil reto de tender puentes con el Gobierno de la Generalidad; Carmen Montón, ministra de Sanidad y partidaria de la sanidad pública frente a la privada; Teresa Ribera, militante ecologista, ministra de Medio Ambiente, y Luis Planas como ministro de Agricultura.

Se trata, en fin, de un Gobierno sin concesiones a Podemos y los separatistas, lo que supone un desafío a sus aliados en la moción de censura y un obstáculo a la hora de emprender reformas legislativas. Ha sido una apuesta valiente e inteligente de Pedro Sánchez al marcar distancias con populistas y secesionistas pensando sobre todo en la imagen del PSOE ante las próximas elecciones. Pero que le puede acarrear problemas para prolongar la Legislatura, su gran apuesta para robustecer al hundido Partido Socialista y encarar los nuevos comicios con ventaja. Sánchez quiere tener éxito como presidente del Gobierno, pero, sobre todo, busca ganar las elecciones generales y mantenerse en La Moncloa por méritos propios, no por siniestras alianzas. Tiene casi dos años para conseguirlo. Pablo Iglesias y Puigdemont no se lo van a poner fácil.