Opinión

Nuevos intereses rusos en las negociaciones entre Moldavia y Transdniéster

Izabela Barlinska | Viernes 18 de julio de 2008
El conflicto entre Moldavia y Transdniéster estalló en 1991 cuando el enclave de Transdniéster se autoproclamó independiente y anunció su secesión de la República Moldava con la que, hasta entonces, había formado una misma república soviética. Los rusos y ucranianos, que son la mayoría de los habitantes de Transdniéster, temían que esta importante zona industrial se convirtiera en parte de Rumania, a lo que aspiraban los nacionalistas moldavos al derrumbarse la Unión Soviética.

La independencia de Transdniéster nunca ha sido reconocida. Después de una breve guerra con Moldavia en 1992, en la que los secesionistas tuvieron el apoyo de Rusia, las tropas rusas crearon una zona de seguridad entre las dos regiones. Desde entonces, Moldavia y el Transdniéster, con ayuda de los mediadores de la UE y de la OSCE, han negociado, sin lograrla, una fórmula de convivencia en un Estado.

En el recién encuentro entre ambos regiones, promovido, esta vez, por Rusia, se ha manifestado un cambio importante en la postura de la diplomacia rusa. Rusia ha dejado claro que no iba a apoyar las ambiciones separatistas de Transdniéster. Al mismo tiempo, Rusia ha exigido a Moldavia dos condiciones. Primero, que Moldavia abandone la GUAM, la unión formada por Georgia, Ucrania, Azerbaiján y Moldavia, y considerada anti-rusa. Segundo, que Moldavia firme un acuerdo multilateral sobre su neutralidad internacional, lo que haría imposible su incorporación a la OTAN.

¿A qué se deben estas condiciones? Para Rusia, Moldavia y Transdniéster se han convertido en un bastión de su influencia en la Europa Sud-Este, que la permite fortalecer su posición estratégico-política en la zona del Mar Negro. Es un asunto de gran importancia en vista de los conflictos en Georgia y Azerbaiján, la creciente integración de Ucrania en Occidente y las perspectivas de su próxima incorporación a la OTAN.

TEMAS RELACIONADOS: