Ayuda a la Iglesia Necesitada ha recaudado el pasado año casi 17 millones de euros, un 31,5 por ciento más que el año anterior, cuando recaudó 12,8 millones de euros, un incremento que se atribuye principalmente al aumento de herencias y legados-seis millones y medio de euros-lo que demuestra, según la organización a “que los amigos y benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada siguen fieles a las Iglesias pobres y perseguidas más allá de sus vidas".
Según la Memoria anual presentada esta semana en Madrid, de los cerca de 17 millones de euros recaudados, el 89,1 por ciento va destinado al pago de los más de 5.300 proyectos que esta fundación apoya en 149 países de todo el mundo. Todos los ingresos de Ayuda a la Iglesia Necesitada provienen de la aportación de personas individuales o jurídicas, ya que no recibe subvenciones de ningún organismo público.
Durante 2017, Irak fue el país al que más ayudó con 9,2 millones de euros, seguido de India (5,8 millones), Siria (5,7 millones) y Ucrania (4,7 millones). Por áreas geográficas, África es el continente donde la Iglesia ha recibido mayor ayuda económica con un 29,5 por ciento del total, por delante de Oriente Medio (21,2 por ciento), Asia (15,7 por ciento) e Iberoamérica (15,5 por ciento). Ayuda a la Iglesia Necesitada ha sostenido 1.212 proyectos para la construcción y reconstrucción de iglesias, capillas y conventos, lo que supone el 32,8 por ciento de la ayuda. Por otro lado, el 15,7 por ciento de su apoyo se ha destinado a las situaciones de emergencia de cristianos especialmente en Oriente Medio y un 15,4 por ciento, al sostenimiento de 40.383 sacerdotes, a través de los estipendios de misas.
Los proyectos de formación para religiosos y religiosas, medios de transporte, material catequético, formación de laicos y catequistas, entre otros, han sido también prioritarios en la acción pastoral que esta fundación realiza desde hace más de 70 años.
Y es que la solidaridad, ya sea a través de Organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada, Cáritas y Manos Unidas funciona, pero también a nivel individual cada día nos dan lecciones. En mi reciente estancia en Chile he vivido una situación que me ha llamado la atención. Se trata del “café pendiente”. ¿ Y qué es eso?. Se preguntarán nuestros lectores. Pues una cosa muy sencilla y simple: Quien se acerca a un quiosco callejero a tomar un café, si lo desea, pide otro “pendiente”, que irá destinado para aquella persona que no tiene un peso para tomar un café. Un hecho simple, sencillo, que habla de la bondad y solidaridad, allí donde se necesita.