Pocas semanas después de que el socialista Pedro Sánchez impulsará con éxito una moción de censura contra el ya expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy; otro socialista ha vuelto a protagonizar un proceso similar, aunque esta vez el gobernante a derrocar no militaba en las filas populares, sino en las de la formación que dio a Sánchez La Moncloa, Podemos.
Ha sucedido en Badalona. Los protagonistas: el socialista Àlex Pastor (desde hoy nuevo alcalde) y Dolors Sabater (ya ex alcaldesa). Pastor ha logrado desbancar a Sabater (Guanyem Badalona en Comú) al frente del gobierno municipal, pero lo más sorepndente es que lo ha hecho con los votos de PP y Cs, además de los de su propio partido.
El PSC ha conseguido así recuperar la alcaldía de Badalona, la cuarta ciudad catalana en número de habitantes, después de haberla gobernado durante varias décadas hasta que en 2010 la perdió a manos del PP de García Albiol, que en 2015 fue a su vez relevado por Dolors Sabaté con Guanyem en Comú, una candidatura nueva de confluencia de izquierdas.
Guanyem en Comú, integrada por diferentes entidades y partidos como la CUP, Podem, exmiembros de Iniciativa, comunistas y Revolta Global,ha gobernado estos años en Badalona con 10 concejales sobre 27 y ha perdido la moción de censura frente a la alianza entre PSC, PP y Ciudadanos, que suman 14 ediles.
A pesar de la incertidumbre que ha mostrado el concejal del PP y líder del partido en Cataluña, Xavier García Albiol, minutos antes de la votación, finalmente los populares han mantenido su apoyo a la moción de censura presentada por los socialistas y, junto a Cs, han puesto fin a la alcaldía de Sabater.
La votación ha contado con los votos negativos de los doce concejales de Guanyem Badalona en Comú, ERC, ICV-EUiA, PDeCAT y de la concejala no adscrita, Conxita Botey, mientras que el concejal de Units per Avançar, Jordi Subirana, se ha abstenido.
Cuando Sabater perdió a finales de abril una cuestión de confianza vinculada a la aprobación de la propuesta presupuestaria del gobierno municipal (Guanyem Badalona en Comú, ICV-EUiA y ERC), pocos se imaginaban que esto podría desembocar en un relevo en la alcaldía a tan solo un año de las elecciones municipales de 2019.
Ya en aquel pleno de abril, el concejal del PSC Àlex Pastor había avisado de que estaba dispuesto a liderar el último año de legislatura, al entender que no se podía permitir "doce meses más de parálisis de gestión", aunque con solo tres concejales las opciones de los socialistas para gobernar eran muy escasas.
Quien tenía más posibilidades de tomar el control de la alcaldía era el PPC del exalcalde Xavier García Albiol, que fue la formación más votada en las elecciones de 2015 y que, con sus diez concejales, triplica el número de ediles socialistas.
Albiol, que ya fue alcalde del municipio barcelonés, fue el primero en dar un paso hacia adelante y antes incluso de que se celebrara la cuestión de confianza ya había propuesto formar un "gobierno de transición", con PP, PSC y Cs, para "conducir a la ciudad hacia la normalidad".
Tras la retirada de la confianza a la alcaldesa, la oposición disponía de un mes para llegar a un acuerdo y presentar una alternativa de gobierno, pues de lo contrario la propuesta presupuestaria del gobierno municipal habría quedado aprobada automáticamente y Sabater se habría mantenido en la alcaldía.
PP, PSC y Cs tenían los catorce votos necesarios para tirar adelante la moción de censura y coincidían en los motivos para reprobar al gobierno de Sabater: la supuesta "parálisis" de gestión del ayuntamiento, partidas presupuestarias no ejecutadas y la falta de neutralidad institucional ante el proceso independentista.
La primera ronda de contactos entre los tres partidos terminó sin acuerdo, ya que el PSC defendía que eran ellos los que debían liderar la moción de censura, asegurando que "el momento de Albiol" ya había pasado, aunque el PP consideraba que "lo normal" era que el partido con más concejales estuviese al mando de la alcaldía.
La tregua entre PSC y PP llegó tras la propuesta socialista de crear una comisión técnica para elaborar "un plan de choque" para la ciudad, que debía aplicarse independientemente de quién gobernara.
Aun así, la moción de censura seguía pareciendo una posibilidad lejana y no fue hasta finales de mayo cuando un gesto inesperado de Albiol, que anunció que renunciaba por ahora a la alcaldía y que los diez concejales del PP darían sus firmas al PSC, hizo que la posibilidad de que Pastor se convirtiera en alcalde tomara cuerpo.