Opinión

Estados Unidos: crisis humanitaria

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 21 de junio de 2018

Un alud acarrea el revolcón de noticias entrecruzadas con el tema migratorio. Una madeja enredadísima aquí, en ultramar.

La crisis humanitaria separando migrantes ilegales de sus hijos, para ser deportados aquellos progenitores, reservándose los vástagos, ha llevado a Trump a un callejón sin salida digna y que sea respetuosa de los derechos humanos. Porque los separa haciéndolo con miras a entregar a los infantes a una familia de acogida. Vamos, un tráfico de humanos desvergonzado e ilegal. Hoy reconocen tarde, que no hay ley que provoque tal decisión emprendida de separar a padres de hijos destinándolos a otras familias.

Quizás el decreto suspensivo de esa medida, del miércoles 20 de junio de 2018, sea peor, pues deja todo colgando.

Desde luego que esas jaulas para niños donde los depositan, mientras decidían a dónde enviarlos, evidencian otra vez la violación brutal de los derechos humanos en los Estados Unidos, y de los infantes, que se comete sórdidamente y con una bellaquería digna del mejor y más elocuente racismo estadounidense; que es vergonzante –mientras los coge de botín político el mandatario yanqui– y tales acciones descalifican a ese país nuevamente, como para darle una lección de derechos humanos a nadie o para intentar darlas a quienes además, nunca se las han pedido.

Y desde luego que el tema migratorio tiene muchas aristas. Es poliédrico. Y no podemos ser políticamente correctos como para no llamar a las cosas por su nombre o para no decir que en efecto, la dinámica del problema migratorio es un tanto distinta en América que en Europa. Porque callarlo obnubila una necesaria visión para afrontar las consecuencias de los actos sucedidos.

Como la corrupción también habla inglés, páginas como las de Human Watch Rights, siempre tan reclamante de las violaciones a los dd.hh. en Latinoamérica y tan indulgente con Estados Unidos, esta vez también se calla detalles del esperpéntico suceso y esta hipócrita organización metomentodo con un texto muy edulcorado en español, veladamente minimiza los hechos y oronda se queda diciendo que los niños separados serán acogidos. Por supuesto que todo esto es una bajeza criminal siempre denunciable y también la asertividad de esa organización queda muy en entredicho.

El tema migratorio afronta realidades tan diversas como esa de los hispanos que viven décadas de manera ilegal en Estados Unidos y no se ocupan de resolverla; cada mañana salen a la calle con el Jesús en la boca de pedir que la migra no los capture. Y así llevan 5, 10, 15, 25 años. ¡Por Dios! no lo comprendo ni lo aplaudo. Llega una “tolerancia cero” y todos a rasgarse las vestiduras. Así como no me casa que los gobiernos centroamericanos y México no articulen mejores programas de retención y campañas que alerten de los peligros de migrar. Todos se benefician de una sangría poblacional que no pueden ni colocar o absorber ni hacer que progresen en sus países. Todos los países de la región se vuelven cómplices con el comercio humano, porque hay mafias de por medio, porque igual las hay en ambos lados de la frontera, que igual los estadounidenses se benefician del trabajo barato o no pagado a los ilegales. Por serlo, justamente. Por indocumentados sin derechos reconocidos.

Y a la hora de la deportación, Guatemala, El Salvador y Honduras alegan carecer de recursos para atraer a sus connacionales. Entonces se quedan en México dejando un problema de manutención que no corresponde a ese país.

Los niños enjaulados en suelo de los Estados Unidos por su propio gobierno, son una escena que permite alzar la voz, mientras la hipocresía estadounidense muestra su verdadero rostro jugando a que se retira del Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Lo normal. Y después de las vergüenzas de Guantánamo o de la invasión a Iraq, salía sobrando su presencia. Las palabras de la representante yanqui solo abonan a la serie de ridículos que ha hecho siguiendo las lerdas instrucciones de su jefe. De pena ajena su desempeño.

Ante este drama en la frontera con México, la postura del gobierno priista mexicano es timorata y bochornosa. El secretario Videgaray fue exhibido por una artista quien le dijo que llevaba 30 tuits a favor del seleccionado mexicano de fútbol en Rusia, y ni uno aludiendo al drama que nos ocupa, en tanto el mundo condenaba esta crisis humanitaria. Videgaray, aprendiz confeso en el ramo diplomático que por ética jamás debió asumir, tardó 72 horas en dar la cara y condenar tibiamente lo sucedido en EE.UU.. Sin ofrecer nada sustancioso. Ese es el PRI que no supo ni hacer política exterior ni qué hacer con Estados Unidos. Demuestra porqué el PRI no es opción en la papeleta electoral el 1 de julio. El secretario dice que solo hay 21 mexicanos en esas condiciones infrahumanas. ¡Vaya fuerza y dignidad del sujeto! Se lo han comido en las redes sociales. Como colofón, en medio de esta crisis, Peña Nieto felicitó a un reconocido chef vía Twitter. Aquel le ha respondido diciendo que el tema de los niños era lo importante. Silencio desde la Presidencia. A Peña Nieto se le fue el sexenio y no aprendió a ser jefe de Estado.

Termino. Hace tiempo China reviró a los Estados Unidos respondiendo a sus exámenes unilaterales de juzgar al país asiático en el rubro de los Derechos Humanos. Pekín le señaló que un barrio como Harlem, las reservas indias o el trato a migrantes en la frontera con México, eran rubros suficientes para suspender a Estados Unidos en la materia, si se trataba de examinarse mutuamente y que Washington por lo tanto, carecía de la estatura moral para juzgar a nadie. Desde entonces el fatuo vecino del norte debió de encarar sus exámenes solo –si es que aún los hace– callándoselos. Eso es lo que el mundo debe de hacer de ahora en adelante con las fanfarronerías yanquis. La UE ya impuso aranceles en represalia por los decretados por Trump, por ejemplo.

Y ¡basta! del doble juego en materia de migración y de usar el tema además, para presionar a México a trasmano de las negociaciones del TLCAN, que entrampado entre las elecciones mexicanas del 1 de julio y la inoperancia del gobierno Peña Nieto –incapacitado para plantarle cara al yanqui– es un documento que está casi muerto y lo quieren sustituir en Washington con la pretensión de Estados Unidos de meter comercio y migración en la misma mesa negociadora y claro, con la apuesta a conseguir un tratado bilateral comercial leonino y draconiano para México. Un do