Opinión

CHÁVEZ PIDE ÁRNICA

Sábado 19 de julio de 2008
El próximo 25 de julio, el Presidente de Venezuela Hugo Chávez se entrevistará con el Rey Juan Carlos I, en Palma de Mallorca. Ese mismo día, el mandatario venezolano, volará a Madrid para reunirse con el Presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La visita de Chávez a España, la primera desde el incidente entre el Presidente venezolano y el Rey en la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile el pasado noviembre, responde a la invitación del Ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, realizada durante su visita al país sudamericano en junio pasado.

La tensión provocada por el enfrentamiento del pasado año ha ido decreciendo en el tiempo y, finalmente, España y Venezuela dieron por normalizada sus relaciones después de la reunión que mantuvieron Zapatero y Chávez el pasado mes de mayo, durante la Cumbre Unión Europea-América Latina, celebrada en Lima. Según fuentes oficiales, la cita supuso “un primer paso para el restablecimiento y la normalización plena” de las relaciones, mientras el mismo Chávez aseguró que en esta ocasión “se retomaba el camino de las excelentes relaciones” entre su país, el Ejecutivo español y el Rey.

En los últimos años, las relaciones entre los dos países han sufrido altibajos, caracterizándose por momentos delicados y otros de mejor entendimiento. Sin embargo, para mejorar el nexo bilateral, es necesario que se destaque un mutuo “respeto institucional”: para superar la tensión diplomática y evitar que se pueda volver a reproducir, es necesario que el Presidente venezolano asuma una posición más respetuosa, animada por la sensatez y la prudencia. Las declaraciones desmesuradas y ofensivas, animadas por el odio o la antipatía, no sirven como base de un dialogo productivo. Al contrario, ataques y descalificaciones comprometen el normal desarrollo de las relaciones diplomáticas, resultando dañinas para los intereses recíprocos. Finalmente, el establecimiento de relaciones positivas y fructíferas resultaría beneficioso por ambos países.

Teniendo en cuenta que España y Venezuela cuentan con numerosos contactos a nivel político, económico y comercial, es necesario “pasar página”, favoreciendo un mayor entendimiento institucional. La postura actual de Chávez –que es un personaje desmesurado e ignorante pero nada estúpido- mucho más comedida, debe interpretarse como una señal de que los temibles proyectos autoritarios y expansivos del caudillo venezolano están haciendo agua dentro y fuera de Venezuela. No hay que fiarse pero que Chávez muestre un mayor acomodo con la realidad nos da, por el momento, un respiro.

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