Suecia arrancó su participación en este Mundial venciendo por la mínima a Corea del Sur. Ese resultado, unido al cataclismo sufrido por Alemania ante México, ha dibujado en la segunda jornada del Grupo G del torneo ruso un combate trascendental para la defensora del título. Y es que no sólo competirán los germanos por mantener sus opciones de ser líderes de grupo, sino también en pos de la propia supervivencia, pues volverán a ser desafiados por una defensa potente.
Así las cosas, este viernes se ha destapado una noticia un tanto exótica y que sirve de alimento para los que gustan de las conspiraciones. El seleccionador Janne Andersson confirmó en la rueda de prensa previa al envite ante los teutones que tres de sus jugadores sufrieron una intoxicación que les ha impedido formar parte de la delegación que ha viajado a Sochi y que en la tarde de esta fecha han probado el estado del césped del estadio olímpico Fisht, donde este sábado de jugará el partido.
"Filip Helander, Pontus Jansson y Marcus Rohden se quejaron de problemas estomacales el jueves por la noche y no viajaron a Sochi. Los tres jugadores sufrieron problemas estomacales anoche y por razones de seguridad los dejamos en casa", expuso un entrenador contrariado por la mala fortuna que han sufrido dos zagueros y un centrocampista. Estos infortunios han dejado en la estacada a Jansson, titular habitual en el once sueco. Además, el preparador confirmó la lesión en el tobillo del delantero Isaac Kiese Thelin.
Oliver Bierhoff, ex delantero y director deportivo de la Federación Alemana de Fútbol, se ha mostrado enfadado ante las cuestiones relativas al futuro del proceso que lidera Joachin Löw si Suecia confirma su clasificación y compromete la alemana en los 90 minutos venideros. "¿Acaso ya no somos campeones del mundo?", preguntó, quejoso, el gran valedor del seleccionador que llevó al conjunto germano al título de Brasil 2014 y a las semifinales de la pasada Eurocopa.
Low declaró este viernes que Mats Hummels se lesionó en un entrenamiento y no ha mejorado con el paso de las horas. El central titular de la selección y del Bayern de Munich se perderá casi con total probabilidad el mencionado choque ante los escandinavos. "Muy posiblemente no podrá jugar. No tiene mucho sentido alinearle", expuso el preparador ante la lesión en el cuello que colocará los focos sobre el también jugador del equipo bávaro Niklas Süle. Este condicionamiento será clace, pues el plan de Andersson suele acumular los centros laterales y el juego aéreo.
Todo este tenso ambiente previo al brete ha desempolvado algunos fantasmas en el seno de la Mannschaft. El escenario de un triunfo sueco y otro mexicano les dejaría eliminados en la fase de grupos de Rusia 2018. Sería la primera vez en la historia del fútbol germano que su selección sufre una debacle semejante. Desde 1938 los teutones siempre han llegado a la segunda fase -excepción hecha de su no participación en el Mundial de 1950, por la Segunda Guerra Mundial-. Y de acabar siendo segundos de grupo, en octavos se les atravesaría Brasil, un cruce que complicaría el récord de haber competido en cuatro semifinales consecutivas.
Por esa presión, y por el cúmulo de críticos que arrecian sobre Low por haber mantenido a nombres como Boateng, Özil o Khedira, aunque estén lejos de su mejor nivel, los analistas alemanes esperan un volantazo. Auguran que disfruten de más minutos figuras hambrientas como Marco Reus, Julian Brandt o, incluso, Leo Goretzka. También reflexionan sobre si el estilo de juego, en este contexto, ha de desplegar más verticalidad que el identitario de toque perenne. Low habrá de tomar mçultiples decisiones para que una de las favoritas no se despeñe.