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Carrera contrarreloj de Francia y Alemania en dirección sur

NORTE DE ÁFRICA

Sábado 19 de julio de 2008
Mientras que Nicolás Sarkozy ha conseguido de sus socios del sur que le compren las centrales nucleares made in France, como instrumento para garantizar una energía abundante, limpia y competitiva, Angela Merkel se afana por hacer lo mismo con grandes proyectos de energía solar y de infraestructuras viarias.

La diplomacia-empresarial del presidente galo ha tenido éxito al vender centrales atómicas a Marruecos, Argelia y Libia, y pretende hacer otro tanto en los países de la ribera sur del oriente mediterráneo, Egipto, Turquía y, ¡por qué no!, Siria. La recién creada UPM es para Francia un poderoso instrumento de expansión.

Merkel en Argelia
Berlín ha reaccionado rápido a la competencia, y su canciller Angela Merkel acaba de realizar una visita oficial a Argelia. Durante la misma se ha puesto de manifiesto que existió una cierta complicidad entre Merkel y Buteflika para implicar a todos los países de la Unión Europea en el proyecto y quitarle el monopolio del protagonismo a Nicolás Sarkozy.

Alemania está muy interesada en postular por el macroproyecto de energía solar que quiere hacer Argel en la región sahariana. Se trata de una gran estación de energía solar con capacidad suficiente para exportarla a Europa a través de los cables eléctricos submarinos que unen las dos orillas a través de España. Mientras que París opta por la nuclear, Berlín prefiere las energías renovables.

Angela Merkel ha explicado en Argel que su país apoyará el proyecto argelino de construir una autopista entre Argel y El Cairo. En realidad empalmará con la red de autopistas argelinas este-oeste que van desde la frontera con Túnez a la frontera con Marruecos.

La presencia junto a la canciller alemana de un representativo grupo de grandes empresarios en Argel, ha causado cierto malestar en Francia, que teme una competencia en un mercado que hasta ahora consideraba propio.

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