La realidad es cambiante. Ya lo sabemos todos. No vamos a filosofar ahora sobre lo efímera que es la vida y lo rápido que pasa, pero si es de destacar cómo cambia un Gobierno de la noche a la mañana y, sobre todo, cómo su política de Estado, diametralmente opuesta a la del Ejecutivo anterior, da la vuelta a todo. Y no necesariamente a mejor... Estas de arriba son noticias que se podían leer este martes en los diarios y habrían sido difícilmente imaginables con el Gobierno anterior.
Al PP se le podían reprochar mucas cosas. La principal, a juicio de muchos, es que olvidó hacer política. Puede ser que al principio se centrara en salvar a España de una crisis mundial como nunca se había visto y eso le impidiera dedicarse a otras cuestiones, podemos decir, más “vanales”, pero siempre, en su primera legislatura y en la segunda inconclusa, mantuvieron una postura clara y firme con asuntos “intocables” en nuestro querido país: ETA y la independencia de Cataluña
Se podrá criticar a Rajoy la forma de actuar e, incluso, si se equivocó a la hora de aplicar el 155 o de mantener las prebendas al PNV para que, como siempre, mantuvieran un apoyo discreto al normal funcionamiento del país, pero dejó claro que a los terroristas que han intentado chantajear a España a base de asesinatos y a los separatistas que quieren mutilar la nación, como se suele decir, “ni agua.
Ahora la cosa es diferente. La cosa ha cambiado. España vuelve a leer noticias otrora impensables. Antes se miraba por toda España, desde Canarias hasta Gerona o Coruña y ahora sólo leemos noticias de todo lo que el nuevo presidente del Gobierno le está prometiendo a vascos y catalanes. No va a reformar la financiación autonómica, que atañe, como su propio nombre indica, a todos, pero ya estamos viendo las cuentas que sí se hacen Íñigo Urkullu y Quim Torra
Y sobre lo otro, lo “intocable”, parece que Sánchez, que dijo sería algo así como “El Breve”, está dispuesto a tocarlo. A pesar de que convocará elecciones “lo antes posible” porque su intención era dedicarse a dos o tres cosas de la agenda social, lo cierto es que los únicos movimientos que se ven van en la dirección de acercar a los presos de ETA y seguir dando alas y dinero a los independentistas.
¡Ah! y en la de hacerse la foto de la solidaridad con los inmigrantes del Acuarius. Para el resto de barcos y de pateras, más de lo de siempre.
Y digo yo: ¿Puede un país cambiar de línea política de una manera tan abrupta en tan poco tiempo? ¿Trata Sánchez de meterse en el bolsillo a los independentistas y amigos de los etarras para intentar ganar las próximas elecciones al precio que sea? ¿Y si no las gana? ¿Qué pasará con todos los favores a proetarras y separatistas? ¿Y si dentro de año y medio tenemos un gobierno de coalición entre PP y Ciudadanos? ¿Volverán a cambiar las políticas de Estado? ¿Será abruptamente?
Veremos...