Editorial

Gobernar con gafas de sol

EDITORIAL

Jueves 28 de junio de 2018

Además de cursi, resulta escandalosa la política de comunicación de La Moncloa dedicada en exclusiva a ensalzar al líder supremo como si se tratara de un dictadorzuelo bananero. Pedro Sánchez, que no lleva ni un mes como presidente del Gobierno, ya ha aparecido en la página web institucional correteando por los jardines de palacio en pantalón corto y zapatillas deportivas, acariciando tiernamente a su perra, repanchingado en el jet presidencial con gafas de sol a lo Kennedy y mostrando sus “expresivas” manos para demostrar la “determinación del Gobierno”.

Mientras tanto, Pablo Iglesias, que ya ejerce de vicepresidente, ha visitado a los golpistas catalanes en la cárcel, se ha reunido con Quim Torra en la sede de la Generalidad y ha impuesto en el Congreso de los Diputados dos de sus leyes favoritas: la eutanasia y la equiparación de permisos de paternidad. Mientras el marketing deslumbra al presidente del Gobierno, el líder de Podemos ya ha tomado las riendas de los asuntos más espinosos que el Gobierno tiene que ejecutar en pago al apoyo de los separatistas catalanes y a los nacionalistas vascos.

Quizás por la ceguera de las gafas de sol, Pedro Sánchez no ve la realidad. El líder de Podemos también le ha tomado la delantera en el control de RTVE, la gran herramienta propagandística para ganar las próximas elecciones. Porque cuando ha gobernado el PSOE, la extrema izquierda siempre ha manipulado con determinación y sin remilgos los medios públicos. Podemos ya baraja los nombres de los dirigentes que coparán el poder de RTVE, que se producirá después de verano. Hay que comenzar cuanto antes la campaña electoral de las municipales y autonómicas para rematar la faena con las generales.

Pedro Sánchez posa muy bien en las escaleras del Palacio de La Moncloa con Urkullu, sonríe como un actor de Hollywood con Macron a las puertas del Elíseo o con Merkel en Berlín. Pero es Pablo Iglesias quien luego le empuja a acercar a los presos etarras al País Vasco y a estudiar el indulto de los golpistas catalanes cuando Llarena concluya la instrucción. O lo que es lo mismo; el líder de Podemos protagoniza la política y aprovecha electoralmente las acciones del Gobierno. Pues estas cesiones a los nacionalistas ni benefician al PSOE ni le servirán a Pedro Sánchez para frenar los ímpetus secesionistas de Puigdemont y su títere Quim Torra.

No se puede gobernar tras unas gafas de sol. Ni se puede actuar como un modelo de pasarela cuando está en juego el futuro de España. Y si Pedro Sánchez delega en Pablo Iglesias las gestiones políticas de fondo, el PSOE se resentirá electoralmente y Podemos pateará la Constitución.