espectaculos

Drew Barrymore: "Soy el resultado de algunos aciertos y de muchas equivocaciones"

entrevista

Domingo 20 de julio de 2008
¿Con qué palabras se definiría?
Soy algo así como “una estrella salida del infierno”. Sé que he tenido un pasado muy tormentoso, que he vivido en mi propia piel experiencias que se escapan a la mente de muchos, pero no cambiaría ni un segundo de lo que me ha pasado. Todo lo vivido y sufrido me ha convertido en lo que ahora soy. Yo me dí cuenta de todo lo que tenía cuando lo perdí. Ahí es cuando empecé a ver las cosas claras.

¿Le ayudó la terapia a la que se sometió?
Sin duda alguna. Ten en cuenta que me inicié en ese mundo siendo todavía una niña, así que tuve que ponerle remedio recién llegada a la adolescencia. Fue mi salvación porque me hizo ver que dentro de mí existía una joven capaz de salir adelante. Me convertía en una persona responsable y hoy soy de las que no se van a la cama sin lavarse antes los dientes...(risas)

Con todas esas vivencias, no me extraña nada que haya escrito sus memorias llevando aún calcetines...
Es cierto. Tenía sólo 15 años y a esa edad ya tenía más cosas que contar que muchos abuelos. En ellas conté todas las sensaciones que me había producido mi éxito temprano en el cine, así como todo lo que vino después. Aunque no te lo creas, contar todo eso fue un complemento estupendo para mi terapia.



¿Alguna vez se ha arrepentido de todo?
En cierta medida por supuesto que sí, pero necesité vivir eso para llegar a ser la mujer que hoy soy. Antes, cuando me miraba al espejo, me avergonzaba de mí misma. Era lógico ¿no? Sin embargo, ahora me castigo menos. Cuando me miro más me gusta la mujer que veo. Soy el resultado de algunos aciertos y de muchas equivocaciones pero por fin soy una mujer feliz.

¿Tiene la sensación de haberse perdido etapas importantes en su vida?
A veces sí, cuando hago un verdadero balance de lo vivido. Es inevitable que lo piense, pero no culpo a nadie de ello. Ten en cuenta que yo soy una niña independiente desde los catorce años, así que ya te imaginarás que no he tenido “una vida al uso”. No fui al colegio porque nadie me obligaba a hacerlo, así que me convertí en una rebelde por naturaleza. No sé si “con o sin causa”..(risas). A partir de los veinte años concentré todas mis energías en mi productora de cine. Luché por sacar adelante proyectos que motivaron mi vida y en parte creo que lo he conseguido.

¿Todavía hay carencias?
Ahora que ya tengo una vida centrada, me gustaría ampliar mis miras profesionales. Me encanta la fotografía, soy una loca de las fotos y me gustaría profundizar en ello. Y también me encantaría poder asistir a clases de historia del arte. La experiencia me ha enseñado que nunca es tarde para remontar la vida. Y en ello estoy.


¿Qué daría por volver atrás y enmendar los errores?
Si te digo la verdad...no daría nada porque eso ya no es posible y no quiero gastar energía pensando “en lo que pudo haber sido y no fue”. Si tuviese una varita mágica que me permitiera “borrar parte del pasado” sólo la utuilizaría para evitar que la gente me hable siempre se esa etapa oscura de mi vida. No sé si me creerás pero en parte me alegro de lo que pasé. Es bueno que la gente sepa que he estado hundida, casi muerta en vida y que he luchado por levantarme una y otra vez. Eso ya forma parte de mi vida. Yo no soy perfecta, asumo mis errores y me alegro de haber pasado por ellos.

¿La vida también le ha hecho sufrir en el amor?
También ahí me ha dado duro, pero he aprendido a no hablar de ello...por lo menos en público. Mis fracasos sentimentales los tengo “a buen recaudo” dentro de mí. Es mi parcela más privada y hablo poco de ella, sobre todo para ver si me cambia la suerte (risas).

No debe ser fácil compartir esa vida. La fama es lo que tiene...
Tienes toda la razón... Ser famoso tiene algunos inconvenientes y éste es uno de ellos. El estar siempre frente a la opinión pública complica un poco la convivencia. Si he de serte sincera, tengo que reconocer que he vivido relaciones que no se han visto afectadas por mi fama, pero sí por mis continuos viajes y ausencias. No es fácil mantener una relación sentimental con este trabajo, es la verdad. Aunque tampoco es imposible. Yo he superado cosas peores, así que no me voy a dejar vencer en este sentido. Aunque es verdad que, al margen de los problemas propios de la pareja, hay que añadir la presión de ser popular. Eso lo complica un poco.



¿Hasta qué punto le ha marcado en su inestabilidad emocional el fracaso de sus padres?
Sería fácil achacar mis errores a su falta de amor, pero algo sí ha influido. Mis padres eran unos entusiastas del amor, pero ninguno consiguió mantener una relación estable con nadie. Eso me confundió bastante e influyó sin duda en mi percepción de la vida. Pero no quiero culparles porque también sería engañarme a mí. Yo soy la única responsable de mis actos.

¿Ha logrado ya tocar la felicidad?
Tocarla, abrazarla y achucharla ...(risas). Ahora soy feliz y me siento plena. A mis edad se que he vivido michísimo, bastante más que mucha gente que al final de su vida apenas ha tenido experiencias. Pero tiene su lado bueno porque al empezar tan pronto y darme cuenta de mis errores, estoy a tiempo de ponerles remedio. Me queda mucha vida por delante,muchas cosas por hacer y te aseguro que no voy a desperdiciar ni un minuto más del tiempo que me queda.

¿Mira de reojo al pasado?
Prefiero orientarme hacia lo que me espera. Lo que he vivido ya sé cómo y cuándo ha sido. Recordar lo hecho no cambia las cosas y enmendarlas ya no es posible, así que vivo con intensidad el presente y espero impaciente lo que va a venir. Creo que por fin empiezo a encontrar sentido a todo lo que la vida me va poniendo en el camino.

¿Daría algo por salir a la calle y no ser reconocida?
Tengo una buena convivencia con la fama. Ten en cuenta que casi nací famosa, es algo que llevo en los genes. Sí hay momentos en los que me gustaría ser invisible, pero son los menos. Me gusta la gente, sus demostraciones de cariño y el reconocimiento público de mi trabajo. Sería injusto que me quejara por vivir en primera persona todo aquello por lo que he luchado. No creo que quisiera ser anónima de nuevo porque, entre otras cosas, puedo llevar la vida que quiero. La fama ha equilibrado mi balanza hacia el lado positivo.



¿Hasta las renuncias han merecido la pena?
Creo sinceramente que no he tenido que dejar de hacer cosas por ser una celebridad. En la vida cotidiana renuncias constantemente a cantidad de historias; es algo que forma parte de la vida. Y no me planteo nunca si el riesgo que asumes al suprimirlas de tu vida merece la pena o no. Hace mucho tiempo que no me arrepiento de nada de lo que hago.

Dicen que sólo hay que arrepentirse de lo que no se hace...
Con eso estoy más de acuerdo, pero tampoco creo que haya que mortificarse por dejar pasar determinadas cosas. Creo que hay que hacer lo que sientes en cada momento, lo que te pide el cuerpo y te dicta el corazón. Si aciertas, estupendo, y si fallas hay que volverlo a intentar. Yo ya no me rindo ante nada o, por lo menos, no me derrumbo ante la adversidad.

¿Cambiaría por amor?
Creo que es el único sentimiento que nos trastorna, que nos incita a cambiar -incluso para mal-, que nos lleva a renunciar a nuestros principios más fundamentales y a cometer locuras. Cuando quieres a alguien de verdad con tal de tenerle a tu lado llegas a anularte como persona, a dejar de ser tú misma por acercarte al prototipo de persona que él quiere que seas.

¿Y eso es una locura o un acto de amor por nuestra parte?
Las mujeres nos movemos por sentimientos y por sensaciones. Creo que somos más generosas, más pasionales y más puras. Siempre habrá excepciones por supuesto, pero creo que ellos son mucho más primarios que nosotras. Nos pensamos menos dejarlo todo por amor, aunque luego resulte todo un total fracaso. ¿Locura o acto de amor? Ambas cosas, pero obrar así forma parte de nuestras hormonas.

Vamos, que no tenemos remedio...
Me temo que no, pero al final seguro que nos llevaremos muchos momentos para recordar. Sufrimos, claro que sí, pero he aprendido a pasar página de las cosas que me atormentan y recordar, a menudo, las que me arrancaron una sonrísa. Y sé que éstas, a pesar de todo, ganan por goleada...

TEMAS RELACIONADOS: