Opinión

Pedro Sánchez, en campaña electoral

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 10 de julio de 2018

A estas alturas yo creo que nadie tiene la menor duda de que Pedro Sánchez no está gobernando. Ni siquiera trabajando para España. El actual presidente del Gobierno dio un certero golpe de mano en el Congreso para convertir una moción de censura a Rajoy en la plataforma perfecta para sufragarse ‘by the face’ una campaña electoral de casi dos años. El objetivo, lógicamente, ganar las próximas elecciones. Su proyecto no es de país, es volver a ser el jefe del Ejecutivo.

La entrevista/encuentro/reunión de este lunes entre el presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat dejó bien a las claras que Sánchez solo busca posponer el problema catalán, hacerse la foto, quedar bien con todos sin ir de frente a buscar soluciones, dar esperanzas a unos independentistas que tarde o temprano le reclamarán lo suyo, cabrear al resto de catalanes y todo procurando “quemarse” lo menos posible. Para eso está la ‘vice’. Qué dé la cara ella. Nos quejábamos del plasma del anterior. Este ni eso.

En esa idea de proyecto electoral, Sánchez quiere seguir contando con el respaldo de todos los demás, los necesita obligatoriamente, y si un Torra engañado puede darle su apoyo porque piensa que finalmente conseguirá algo parecido a un derecho de autodeterminación, mejor que mejor. Por cierto, habrá que ver por dónde sale un ‘president marioneta’ al que sus socios más radicales ya han pedido que dimita por “bajarse los pantalones” y perder el objetivo real de su presencia ahí. Ya ha dicho que no descarta adelantar elecciones en octubre.

Sánchez los necesita a todos. Irá partido a partido, como decía aquel, pero no ganando encuentros, sino prometiendo cosas y dando prebendas que más tarde habrá que ver cuánto le cuestan a España. Una de ellas, lo que han dado en llamar “plurinacionalidad”. Con la excusa de que para reformar la Constitución necesita dos tercios de la Cámara y que solo de esa manera, con todos esos votos a favor, podrá llevarla a cabo, el líder del PSOE se garantizaría seguir siendo el presidente de una España, si todo sale como él espera, menos España.

El inesperado presidente del Gobierno no está devolviendo favores, está prometiendo unos nuevos, y mejores, de cara a las próximas elecciones generales. El cinismo de Sánchez, que un día dice una cosa y al siguiente la contraria, y su necesidad como presidente de prestado, hace pensar en políticas peligrosas y poco recomendables para los españoles.

Las preguntas que suscita el resultado del encuentro de este lunes son las mismas que las que se realizó hace no mucho tiempo a Rajoy: ¿Qué va a hacer si el Parlamento catalán vuelve a declarar la república y la independencia? ¿Va a volver a aplicar el artículo 155? ¿Cómo va a responder ante una movilización ciudadana en Cataluña en clave de país?

Siempre se dice que para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos. En este caso, rompería toda la cesta o, incluso, mataría la gallina.

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