Gabriel Albiac cita a Lacan y Freud y Martín Prieto al “sí de las niñas” de Moratín. Los columnistas están más que preocupados por las palabras de Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, que manifestó que si no hay un 'sí' explicito –de la mujer, se entiende- cualquier relación sexual pasa a ser una violación. David Gistau resume el sentir general de varios columnistas varones: “Los que salgan ahora a la noche y al sexo van a tener que llevar encima, además de un condón, a un notario que certifique el sí explícito y que al menos, por la tarifa, podrá mantenerse sobrio para conducir él. Espero que el consentimiento certificado no sea necesario para cada una de las diferentes suertes que componen el coito en su totalidad. Porque eso obligaría a mantener al notario presente en la habitación, circunstancia que puede convertirse en un impedimento para la atmósfera romántica y la concentración”. Una mujer, María José Navarro, en las páginas de La Razón, dice notar muchos “nervios preventivos”, algo que le resulta curioso, porque no se ha articulado todavía ninguna ley. Pensando en todos esos hombres titula su columna “Tranquilitos”.