Sociedad

Aceite de palma: el nuevo enemigo de la dieta

ALIMENTACIÓN

Ana S. Diéguez | Sábado 14 de julio de 2018

Cada cierto tiempo sale alguna noticia que causa pánico colectivo acerca de algún alimento nocivo para la salud. Da la sensación que cada vez comemos peor y si nos informamos podemos caer en el círculo vicioso de leer minuciosamente el etiquetado de todos los productos procesados y en lugar de tardar media hora en hacer la compra podemos llegar a tardar varias horas…

Recientemente, se ha dado a conocer el hasta ahora desconocido aceite de palma y de la noche a la mañana parece que tenemos que cambiar los hábitos alimenticios si queremos conseguir una dieta sana y equilibrada. El aceite de palma, según las últimas investigaciones, es perjudicial para la salud y lo preocupante es que parece estar presente en todas partes. Galletas, helados, chocolates, cereales, bollería, margarinas, productos precocinados y hasta cosméticos lo contienen y a veces no es fácil reconocerlo ya que puede aparecer con distintos nombres: aceite de palma, manteca de palma, aceite de palmiste, grasa vegetal (palma), Sodium Palmitate, Palm stearin, Palmoleina, Elaeis guineesis… Bajo estos nombres se esconde camuflado este nocivo ingrediente que desde hace unos meses está en el punto de mira.

El aceite de palma contiene el 50% de grasas saturadas que consumidas de forma excesiva provocan un aumento en los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LBD), incrementando las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares al incrementar los niveles de LDL (colesterol malo). Además, algunos estudios realizados recientemente han relacionado su consumo con el riesgo de sufrir cáncer.

El problema surge en su elaboración ya que para refinar el aceite de palma, hay que calentarlo hasta alcanzar los 200ºC. Al someterlo a estas altísimas temperaturas se consigue eliminar su sabor y su olor y se logra dotarle de una textura untuosa que lo hace ideal para la elaboración de comidas procesadas y cosméticos. Lo preocupante es que al realizar este proceso se liberan sustancias cancerígenas con consecuencias graves para nuestra salud si se consume de forma habitual. A pesar de ello, el aceite de palma aún no está prohibido y se encuentra en infinidad de productos en todas las grandes superficies, aunque parece que tiene sus días contados.

Los fabricantes han reaccionado al ver caer empicadas sus ventas y muchos supermercados han anunciado recientemente que eliminarán el aceite de palma de sus marcas blancas. Una conocida marca de crema de cacao ha reformulado su composición y no sólo ha suprimido el aceite de palma, sino que también ha reducido en un 40% las grasas saturadas respecto a la receta anterior. Como es de esperar, durante los próximos meses lo más probable es que muchas otras marcas eliminen el aceite de palma e incluyan otras alternativas en su composición. Sustituir el aceite de palma por aceite de oliva o de girasol es posible y muy recomendable no sólo por motivos de salud sino también por causas medioambientales ya que su incorporación masiva a productos manufacturados está ocasionando importantes daños ecológicos. Evidentemente, estas alternativas son más costosas y supondrán un incremento en los costes de producción.

No es cuestión de hacer cundir el pánico ni de permanecer de brazos cruzados a la espera de que los fabricantes mejoren la composición de sus productos. Hasta que las marcas afectadas busquen alternativas al aceite de palma y reformulen la composición de sus productos podemos optar por una simple medida para limitar su consumo. El aceite de palma se encuentra en productos procesados, por lo tanto si lo queremos evitar, lo más sencillo y saludable será apostar por la comida casera y productos frescos. Mucha fruta y verdura en nuestra dieta y los platos de cuchara de toda la vida serán nuestros mejores aliados si queremos plantarle cara el temido aceite de palma.