Opinión

Vuelve el realismo político

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 21 de julio de 2018

Siempre han existido muchas voces críticas con la política. Algunas evocaban su completa desaparición, sin saber distinguir entre el espectáculo poco edificante de la corrupción por un lado, y la política que implica, por otro lado, tener “una clara idea de lo que se debe hacer desde el Estado en una nación”. Esta política no existe, decían los más escépticos. No la hay por ningún lado. Es precisa la luz de la antorcha de Diógenes para buscarla en pleno día.

Pero ha bastado ver el congreso del PP para saber que otra política, una política mejor, es posible. El Congreso del PP ha sido algo más que una guinda digna para adornar el pastel de la próxima campaña electoral. Se ha elegido de verdad al presidente del partido. A los candidatos, Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría, les separaba un abismo. Su modo de actuar y persuadir es totalmente distinto. Había algo en la actuación de Santamaría que la delataba, que demostraba su costumbre de remover en los subsuelos antes de enfrentarse cara a cara con el adversario político. Los vídeos que recordaban la conducta poco ejemplar de personajes como Villalobos, Montoro y Arenas, y el otro video que afea a Casado por trabajar con Aznar, Aguirre y Cospedal auguran lo difícil que será recomponer el PP.

Mas la cumbre de la insensatez fue el discurso del ex-presidente Mariano Rajoy. Gracias a su perorata descubrimos cosas insospechadas sobre él y su gobierno: hizo frente a la declaración de la independencia, él siempre estaba defendiendo la nación y los españoles le tuvieron siempre a su servicio, que él dialogaba, pero nunca cedía… El mundo al revés. Uno podría esperar este discurso en un congreso o reunión cerrada, pero hacerlo en la situación actual es ofender el sentido común de los ciudadanos que lo ven y lo oyen. Pero no se crean que es mucho mejor lo que se ve fuera del Congreso del PP: mientras que en el partido de Rajoy se ocupan de aplaudir y llorar, el PSOE y Podemos están construyendo un mundo ideal a su medida. Elevan su “moralidad” al más alto nivel, se hacen defensores de la justicia universal, de la igualdad universal y de la sanidad para todo el mundo literalmente. Su misticismo ético es una deslucida reminiscencia del de la URSS o de la Alemania de los años 1930. Se empeñan en lograr un estado perfecto, pero rechazan la nación, lo que le da vida al Estado, es algo discutible para ellos. No merece su atención. Tratan de matar la nación con instituciones totalitarias, por ejemplo, ya anuncian “comisiones de la verdad”, un paso previo para la aparición de las checas. Por otro lado, ya funciona la dictadura de lo políticamente correcto y se suman los casos de denuncias por una palabra inoportuna o grosera. Eso no es política sino su negación…

Pareciera que hay una carencia absoluta de discursos políticos. Sin embargo, ha bastado una votación democrática dentro del PP para que vuelva la ilusión política. El discurso de Pablo Casado, el ganador de la Presidencia del PP, nos hace albergar algunas esperanzas. Parece que es alguien que es consciente de la exigencia de Ortega: tener una idea clara del Estado desde la Nación. Bravo por Casado que citó a Ortega en su discurso: España tiene que ser un proyecto sugestivo de vida en común. Ya no están solos Cs y Vox para defender España. Vuelve el realismo al PP y desaparece la mística de la política. O los partidos políticos superan las utopías con la severa realidad de un país herido o desaparecen.