Opinión

Inés Arrimadas

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 25 de julio de 2018

Uno se pregunta si el líquido sinovial es un fluido que se encuentra en las articulaciones o tal vez en el cerebro. Existen personas que confunden las funciones y por ello las partes de su cuerpo sufren extrañas mutaciones. Lo digo porque a Inés Arrimadas la acosan, persiguen y maltratan de palabra por parte de aquellos incapaces de entender lo que por naturaleza humana es conocido como respeto.

Algunas mujeres de la política, la cultura y la comunicación han firmado un manifiesto respaldando a Inés Arrimadas ante los graves ataques que viene sufriendo en Cataluña por el hecho de no ser nacionalista. Está visto que para los secesionistas no es suficiente ser catalana y española. Tampoco si defiendes a quienes sufren el deterioro permanente por convivir con el odio más desmedido. Nada de todo ello es tenido en cuenta por cuantos han radicalizado una conducta instaurada desde el útero materno. La indignación ante tanto odio hace imposible una solución de concordia e inútil cualquier fórmula de diálogo. Tal aversión se ha arraigado como un gen de alarmante patología, tanto que nos hace rememorar los terribles fantasmas étnicos en la historia reciente europea.

La sociedad democrática es de todos y para todos, ahora bien, cuando una pequeña parte quiere apropiarse de las pertenencias del resto, eso tiene un nombre: “Secuestro” El chantaje a la libertad de todo un país no puede estar circunscrito a la impiedad de quienes secuestran voluntades ajenas, sobre todo cuando éstas ejercen política de libre ejercicio al amparo de la respuesta en urnas democráticas.

Contra quienes insultan, amenazan y depravan a un estado de derecho no hay más antídoto que aplicar la ley con todo su rigor. Nada de amagar y no dar con un artículo 155 que se quedó en simple gas de la risa. No hay respeto, no hay diálogo y sí odio visceral e inquina desaforada que no atiende a razones. Y frente a esto el maltrato, el delito de odio, la humillación a la mujer y el juego del veo, veo, pero sin ver a cuantas feministas impulsaron el movimiento del 8M ¿recuerdan? Pues esa es la callada cuando la integridad, la igualdad y el maltrato hacia Inés no traen causa de acción política, sino de la condición de mujer frente a la perversión henchida de odio. “Puta” “Malparida” “Ojalá te violen en grupo” y otras lindezas de mayor rango son algunos de los epítetos que le regalan a modo de homenaje. Uno se pregunta ¿dónde está el feminismo cuando más se le necesita? Inés Arrimadas podrá ejercer de política, pero su condición de mujer guarda estrecha relación con la cruzada de la igualdad que tanto se preconiza cuando conviene.

JUNTAS SOMOS MÁS rezaba la cabecera del manifiesto que cada 8 de Marzo celebra la alianza entre mujeres para defender los derechos conquistados. Cientos de miles gritaron ¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. ¡BASTA! De violencias machistas y cotidianas que viven las mujeres sea cual sea su edad y condición. ¡QUEREMOS! poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. ¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES! Este es el espíritu de cuantas mujeres y hombres alentamos día tras día y caso por caso para erradicar lo que la huelga feminista exaltaba al dictado de parar para cambiarlo todo.

Mi condición de hombre se suma en apoyo de la causa, siempre ha sido y siempre lo será, lo que no significa que en clara alusión al silencio de muchos y muchas se esté viendo lo que algunos practican en ciclismo, es decir, hacer la goma, o sea, uno se engancha y se descuelga del pelotón cuando más le interesa. En esta ocasión han faltado muchos y muchas a la clase de apoyo a Inés Arrimadas. El populismo de este país, tan acicalado él para defender las igualdades, guarda silencio. A lo mejor están de chiringuito playero con el tinto de verano y unos espetos de sardinas. Ánimo Inés.