Durante los próximos seis días tendrá lugar a la primera ola de calor del año, que se prolongará al menos hasta el lunes con temperaturas que alcanzarán los 45 grados, y que ha disparado la alerta en 40 provincias de nueve comunidades autónomas.
La estabilidad atmosférica, la fuerte insolación propia de la canícula y la entrada de aire cálido de origen africano han favorecido esta primera ola de calor, que llega con un mes y medio de retraso con respecto a 2017, explica la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en una nota.
Tras un mes de julio con temperaturas suaves, esta ola de calor se extenderá al menos hasta el lunes con anomalías también en la temperaturas mínimas, que estarán en general por encima de la media con entre 3 y 5 grados en la mitad oriental y entre 5 y 10 grados en la occidental de la Península.
El episodio será especialmente intenso y duradero en el cuadrante suroeste, zona centro y valle del Ebro, con valores superiores a los 40 grados, aunque el jueves y el viernes se podrían incluso alcanzar los 44 grados en los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir.
El ascenso de los termómetros se registrará en gran parte de la Península, y en muchas zonas del sur, centro y valle del Ebro se superarán los 40 grados.
Sin embargo, en áreas de los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir se superarán esos valores, mientras en la meseta norte y el sur de Galicia se alcanzarán o superarán los 39 o 40 grados.
A partir del viernes, se alcanzarán o sobrepasarán los 35 grados incluso en zonas poco habituales, como el área cantábrica y el litoral catalán, según Del Campo, y solo la costa de Andalucía oriental, Ceuta, Melilla y Canarias quedarán fuera del mapa de altas temperaturas.
El portavoz de la Aemet ha advertido que la mínimas serán también anormalmente altas en la Península y Baleares, y no bajarán de los 25 grados en amplias áreas del cuadrante suroccidental peninsular.
Los expertos recomiendan usar ropa fresca y de colores claros, ingerir comidas ligeras ricas en sales minerales, beber abundante agua, cubrir la mayor superficie de piel posible y la cabeza y abstenerse de practicar deporte en las horas de mayor insolación.
Asimismo, debe tenerse especial precaución en el campo ante el riesgo de incendios, que es extremo en Andalucía, Castilla-La Mancha y puntos Cataluña, muy alto en el sur de Castilla y León, Comunidad Valenciana y Murcia y alto en el resto de la península, salvo en Galicia y la cornisa cantábrica, en niveles moderados.
En Baleares, el riesgo de incendio forestal es hoy alto o muy alto en Mallorca e Ibiza y moderado o alto en Ibiza, mientras que en Canarias hay riesgo extremo en las islas más occidentales y moderado o alto en las orientales.
Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, ha explicado a Efe que el riesgo de incendios "está ligado a las altas temperaturas, la ausencia de humedad relativa y al viento, y en estos días se dan las dos condiciones primeras y el poco viento que llega viene del norte de África, en general más seco".
Aumenta asimismo el índice de radiación ultravioleta y el consiguiente riesgo de quemaduras en la piel, que en el sur de Tenerife se sitúa en el máximo nivel (13), en nivel 10 en el Puerto de Navacerrada (Madrid), Cáceres, Ciudad Real y Almería, y 9 en Santander, León, Valladolid, Salamanca, Madrid, Badajoz, Córdoba, Cádiz, Granada y Huelva.
"La radiación no está tan relacionada con el calor como con el cielo despejado", ha matizado el portavoz, y, aunque la temperatura no sea especialmente alta, "la radiación ultravioleta que nos llega es muy intensa".
El episodio de calor, que según la Aemet no será significativo en el litoral de Andalucía oriental, Canarias, Ceuta y Melilla, se prolongará durante toda la semana, con temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de los valores normales.
"Una vez haya pasado la ola de calor, las temperaturas seguirán más altas de lo habitual", ha comentado Rubén del Campo, quien ha señalado que "las tormentas que han sido tan frecuentes en el norte no aparecerán en toda la primera quincena de agosto".
El portavoz ha destacado que "otros años por estas fechas ya se habían dado varias situaciones de este tipo y, aunque es verdad que ha habido veranos sin olas de calor, ésta ha sido especialmente tardía, pues el mes cálido por excelencia suele ser julio".