Editorial

La hipoteca del chalecito de Pedro Sánchez

EDITORIAL

Miércoles 08 de agosto de 2018

Tras dos meses en el poder, el Gobierno del PSOE se ha limitado a contentar a sus siniestros socios de la moción de censura. Después de acercar a los presos separatistas a Cataluña, ya ha comenzado a trasladar a los terroristas de ETA a los centros penitenciarios del País Vasco. Solo le queda indultar a los golpistas en cuanto el juez Llarena les condene. A la dignidad nacional le va a salir cara la presidencia de Pedro Sánchez.

El primer acercamiento de terroristas ya se ha producido. Olga Sanz Martín y Javier Moreno Ramajo han abandonado la cárcel de Villabona, en Asturias para instalarse en la de Basauri, en Vizcaya. Conviene recordar que la Audiencia Nacional condenó a Sanz por estragos terroristas a 33 años; por asesinato a 15, por colaboración con banda armada a 9, por depósito de armas a 8 y a otros 6 por falsificación de documento oficial y robo. En el mismo juicio, en el que fueron juzgados por pertenencia a ETA y por la comisión de los atentados atribuidos al grupo Vizcaya desde el año 1997, fue condenado Javier Moreno Ramajo a 74 años. Estos dos terroristas fueron detenidos en 1998 en el barrio bilbaíno de Zorroza y condenados en el año 2002 por la Audiencia Nacional a 71 años de cárcel Olga Sanz y a 74 años Javier Moreno. Ambos pertenecían al comando Vizcaya. Estos etarras habían planificado el asesinato del exconsejero del Interior del Gobierno Vasco Juan María Atucha y del entonces presidente del PP en el País Vasco Carlos Iturgaiz. Solo 16 años después ya disfrutan del tercer grado.

Se trata, pues, de dos sanguinarios terroristas que se benefician de la determinación de Pedro Sánchez de agotar la legislatura al precio que sea. Como ha denunciado Ciudadanos, el "presidente del Gobierno está pagando la hipoteca del chalecito de La Moncloa" . Los nacionalistas del PNV y los proetarras de Bildu, sin embargo, celebraban la decisión del Gobierno y le instaban a "que siga esa vía". Y ese es el temor de las víctimas del terrorismo, que el acercamiento de los dos etarras sea solo el principio. Pues como reconoció el presidente del Gobierno, "tras la disolución de ETA había que aplicar una nueva política penitenciaria". El caso es seguir en el chalecito.