Opinión

La escopeta nacional de Pedro Sánchez

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 26 de agosto de 2018
El pobre Pedro Sánchez se ha llevado un disgusto de muerte este fin de semana. Para preparar el nuevo curso político, ha reunido a su Gobierno en la toledana finca de Quintos de Mora, y alrededor del cadáver de Franco (el trofeo del señorito), en una especie de escopeta nacional, sus ministros más realistas y sinceros, además de algunos barones socialistas, le han comunicado que sería un suicidio político agotar la legislatura. Que el PSOE podría sufrir un nuevo descalabro en las urnas por fracasar en los dos grandes retos del Ejecutivo: frenar el desafío secesionista y aprobar los Presupuestos. Pues, pese a ceder hasta la indignidad ante Puigdemont, los separatistas mantienen su feroz ofensiva al Estado. Y Bruselas no le permitirá elevar el techo de gasto hasta los 15.000 millones de euros como exigen Podemos y ERC, al margen de que eludir al Senado supone una temeridad y una flagrante ilegalidad. Que ni los más fervientes militantes socialistas le perdonarán arruinar España y seguir de rodillas ante los golpistas.

En Cataluña los secuaces de Torra redoblan los ataques a los constitucionalistas con total impunidad. Los lazos amarillos se extienden como la pólvora por las calles, las playas y las montañas. Y al que se atreva retirarlos, el presidente marioneta le castiga con multas y sanciones. Ya han agredido a una mujer y a Arcadi Espada le han denunciado por adornar con la bandera española uno de los lacitos. Pero ni el ministro del Interior ni Pedro Sánchez quieren enterarse.

El sueño de una noche de verano de Pedro Sánchez se acaba. El hombre le ha cogido gusto a ir de conciertos en Falcon y trasladarse en helicóptero a todas partes. Pero los hechos son tozudos. Por eso, en una de su frases más cursis, que ya es difícil, ha declarado que lo que pretende en esta legislatura es "trascender". La conclusión de los ministros tras la reunión campestre del fin de semana es más realista. Tienen que aprovechar el poder que da el Gobierno para preparar las próximas elecciones. Anunciar muchas medidas progresistas, feministas y "sociales". Redoblar la propaganda en todos los frentes; el primero, en RTVE, que para eso la han asaltado y purgado hasta su último rincón.

La estrategia del Gobierno, pues, se va a centrar en las elecciones de mayo. Con poco éxito, alguien propuso hacerlas coincidir con las generales si no logran apaciguar a Puigdemont ni a Pablo Iglesias. Pero ya nadie pretende agotar la legislatura. Ante la enorme incertidumbre política por su fragilidad parlamentaria, ya se baraja la fecha del adelanto electoral. Aunque, cuando Pedro Sánchez abandonaba la hermosa finca toledana en su reluciente helicóptero, esos ministros realistas y sinceros se miraron con escepticismo. Les resulta difícil creer que el presidente esté dispuesto a abandonar La Moncloa sin más. Intentará por todos los medios aguantar en la poltrona. A fin de cuentas, él ya va a pasar a la Historia, que para eso ha resucitado a Franco. Quizás, el presidente desconozca que, en realidad, está escribiendo uno de los capítulos más negros de la historia de la democracia.