¡Paginas amarillas! (me mira con extrañeza) ¿es un comentario con truco?
¡Ni mucho menos! Es nuestra guía de teléfonos y seguro que la leería de una manera especialNo la leería, directamente. Nunca en mi vida he tenido una en mis manos. A la gente que quiero llamar sé cómo localizarla, los demás no me importan...
Usted, en su línea, rompiendo con las normas...
Ahí es donde está la “sal de la vida”.Yo no hago esto o lo otro por llevar la contraria, por ir contracorriente como dicen por ahí. Me fastidia que la gente me juzgue sin conocerme. Me crean famas que no se corresponden. Yo vivo la vida que me gusta llevar, no me gusta que me manipulen ni me controlen…
Así que la leyenda se equivoca con usted: no es malhablado, ni el “chico malo de Hollywood”...Soy todo eso y más, pero lo que me cabrea es que la gente y la prensa lo utiliza como arma arrojadiza contra mí, como censurándome que no soy como los demás, cuestionando mis principios. Yo soy como soy, vivo mi vida, no hago daño a nadie, trabajo en lo que me gusta y perfecciono mi talento -mucho o poco- para disfrute de los demás. ¿Por qué despistar a la gente con otras cosas?
Porque forma parte del juego en el que se ha metido... Actuar no es un juego, por lo menos para mí. Es una forma de vida y un trabajo alucinante, que me permite disfrutar y divertirme, eso sí, pero no es un juego.
¿Podría vivir sin decir “tacos”, beber cerveza y fumar dos cajetillas diarias de tabaco?
¿Por qué querría hacer yo eso? No renuncio a nada de eso ni por todo el oro del mundo. Soy díscolo, impertinente unas veces, borracho otras, maleducado la mayoría y fumador siempre. Todo eso forma parte de Colin Farrell y no por ello soy peor persona que otro que es un derroche de virtudes...
¿Cómo es el Colin que no se deja ver en las entrevistas?Un espíritu libre... por encima de todo. Soy melancólico, emotivo, sensible, apasionado, honesto. Este es mi lado bueno, del que se sienten orgullosos mis padres, y al que recurro yo cuando estoy harto de tanto exhibicionismo.
¿Hollywood cansa?Si sigues su ritmo de vida sí, pero yo apenas lo hago, sólo cuando lo exigen los contratos y las promociones. Ahí sigo representando mi papel y ¡todos contentos!
Tengo la sensación de estar descubriendo a un Colin Farrell sensato y coherente...
En mí conviven este Colin Farrell y el rompedor, que unos censuran y otros adoran. Para estar en esta profesión y no perder la cabeza hace falta ser coherente y tener los pies “bien atornillados al suelo”.
¿Le seduce la vanidad?
No he conocido a ninguna mujer con ese nombre... (risas). Tengo todos los defectos que me quieras ver, pero vanidoso... nada de nada. Ya se encargan mi familia y mis amigos de recordarme que ésto puede ser transitorio, que no puedo volver la espalda a mis raíces ni a lo que soy...
¿Irlanda sigue “tirando” mucho?Muchísimo... y duele estar tan lejos. Soy irlandés hasta lo más profundo y echo inmensamente de menos mi tierra. Es el maldito precio que tengo que pagar por dedicarme a esto. El teléfono es mi cordón umbilical con mis orígenes, con mi familia, con mi gente... Llevo más de un año sin pisar Irlanda y empiezo a pensar que estoy pagando un precio desgraciadamente elevado.
¿Daría lo que tiene por volver atrás?¡Sería una faena retroceder! Me has costado mucho lograr mi sueño de ser actor y, ahora que he conseguido que me respeten y valoren, no voy a “tirarlo” por un golpe de nostalgia. Quiero disfrutar de lo que tengo, pero me gustaría poder gozar más de las cosas que realmente me hacen feliz...
¿Y cuáles son?
La familia, los amigos, los recuerdos y, por supuesto, mi hijo... que es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Creo que he “tocado la tecla” apropiada...
Es que hablar de él es lo único que, de momento, me vuelve vulnerable, tierno y hasta un poco bobo. Es el único que me da una inyección real de vida. Antes de ser padre hubo momentos en los que tuve ganas de “tirar la toalla”, en los que pensaba que a nadie -salvo a mi familia- le importaría que yo me muriera, por ejemplo. Ahora ya no, quiero seguir aquí para ver como crece, vivir con él el mundo que le estamos dejando y, ¡mejor que todo éso!, ser su cómplice y amigo...
A este paso, va a lograr lo que ninguna mujer hasta ahora: que siente la cabeza...
Eso ya es más complicado, no porque no quiera hacerlo. Hay veces que siento la curiosidad por saber cómo sería mi vida si tuviese una pareja estable, una familia, un hogar... pero estoy todo el santo día subido en un avión, de país en país, rodando sin parar. En los últimos cinco años he vivido una auténtica locura. Y lo peor de todo: ¡Me encanta esta vida! ¿Quién va a querer estar conmigo, nena?
Creo que más de las que se imagina...¿Y lo harían por mí o por lo que represento? Porque ésa es una duda que sigo teniendo. A mí me encantan las mujeres, me divierto con ellas, creo que les doy lo que me piden y ellas cubren también mis expectativas, pero nunca sé a qué Colin se acercan...
¿Le gustan todas?Siempre y cuando no intenten controlarme y no sean arrogantes. Al menor síntoma, me abro...
¿Cómo recuerda su bautizo como actor?
Sólo llevaba cuatro meses, haciendo mis “pinitos”, cuando me llamaron para hacer publicidad. Me pagaron “una pasta”, creo recordar que unas 1.500 libras en metálico. ¡Fue alucinante! No recuerdo mucho el anuncio, pero era de una marca de chocolate y me pegué un atracón tremendo, pero fue un golpe de suerte, ¿eh?, las cosas no son tan fáciles en este trabajo.
Sabe que esto no dura siempre, ¿sabe lo que hará cuando el actor pase a la historia?
Estoy convencido de que pondría un bar. Todos los irlandeses tenemos debilidad por ellos. Ya ves, me estoy entrenando para ese momento, no paro de beber cervezas y de fumar. Son mis dos extravagancias preferidas.
¿Hay una tercera?Andar desnudo por mi casa. Me encanta no sentir nada en mi piel, me llevo bien con mi cuerpo. Soy un poco exhibicionista...
En el cine también ha protagonizado desnudos bastante comentados... No me supone ningún problema desnudarme en la pantalla. Soy actor, interpreto un papel y no me cuestiono si tengo que besar va un hombre o una mujer, si tengo que mostrarme como vine al mundo o no. Todo somos iguales, tenemos lo mismo...