En esta semana, en la que ya parecería quedar lejos el histórico cataclismo que llevó a LeBron James a los Lakers, han reinado sobre los rumores de traspaso en torno al proyecto que la franquicia angelina espera apuntalar en el mercado de 2019. Los nombres de Kawhi Leonard y de Klay Thompson, agentes libres ambos dentro de 10 meses, sobrevuelan al entorno de los despachos del Staples Center como más que posibles candidatos a ser reclutados en busca del anillo.
En esascharlas han salido a la palestra los jóvenes Lonzo Ball o Kyle Kuzma como moneda de cambio, un hecho que ha generado cierta inestabilidad en una plantilla que se encuentra trabajando para ensablar las múltiples llegadas de jugadores a una ideosincrasia de juego que también habrá de adaptarse al aterrizaje de la máxima estrella de la NBA. Por todo ello ha sido el propio King James el que ha llamado a la calma a través de los micrófonos.
Así lo atestigua el sitio web SB Nation, que explica que el alero de Ohio habría ofrecido las siguientes declaraciones a BeIN Sports: "Estoy deseando jugar con todos mis compañeros, desde el primero al último. Tanto con los recién llegados como los que ya estaban. Es un momento muy ilusionante para nosotros en Los Ángeles". Las palabras del jefe de la manada representan un espaldarazo al trabajo de Magic Johnson y Rob Pelinka. El vestuario está cerrado y hay que trabajar con ello dede ya. Sin distracciones.
Pero esas declaraciones de LeBron han llegado justo después de que se destapara el sueldo que ha firmado en la franquicia angelina. Un monto escandaloso que reduciría el margen de maniobra de los directivos del equipo de púrpura y oro. Porque el contrato, desvelado por la ESPN, asciende a los 153.312.846 dólares por cuatro años. La cifra, escandalosa, significa que este astro se convirtió en la cabeza visible de la franquicia a razón de 9.700 dólares por minuto.
El relato cuenta que LeBron decidió renunciar a los 35,6 millones de dólares a los que podrían haber accedido si hubiera hecho efectiva su opción de jugador para proseguir con su senda en Cleveland. En lugar de ello, hizo las maletas para liderar la reconstrucción y el renacer de un aristócrata venido a menos, precisamente, desde que hipotecó sus finanzas y margen de maniobra al dar el máximo a un Kobe Bryant ya vetusto. Ahora han firmado entregar al alero un paquete sobresaleinte.
El ganador de tres anillos, que bien sabe que le será muy complicado aspirar al trofeo en este curso venidero, cobrará 35,7 millones en la primera temporada, 37,4 en la segunda, 39,2 en la tercera y 41 millones de dólares en la cuarta. En ese curso, en el que contará con 37 años, además disfrutará de una opción de jugador para extender su conexión con Los Angeles por más tiempo y dinero. Su tarjeta de ingresos, que le colocan como el sexto deportista mejor pagado, se completa con sus acuerdos de patrocinio (por un valor cercano a los 52 millones de euros anuales).
Según Forbes, sólo tiene por delante a Floyd Mayweather, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Conor McGregor y Neymar. Pero este multimillonario también se preocupa de su comunidad y su creciente implicación política y social en favor de la comunidad afromericana. Sin ir más lejos, este verano ha inaugurado un colegio público en su Akron natal. Y su profesionalidad está fuera de toda duda si se comprende que cada año entrena más duro y de manera más concienzuda con el fin de dotarse de un cuerpo más perfecto. Para cumplir su objetivo: batir todos los récords posibles en la NBA.