El escolta argentino Manu Ginóbili aseguró que su decisión de retirarse de la NBA fue más complicada de lo que inicialmente pensaba. Ginóbili, escolta de los Spurs de San Antonio, ofreció una conferencia de prensa para hablar oficialmente de su retirada, que anunció el 27 de agosto pasado a través de su cuenta de Twitter. "Después de que lo dije en Twitter no tuve la oportunidad de veros y de hablar con ustedes", dijo a los medios de comunicación Ginóbili, que cumplió 41 años el 28 de julio.
El argentino agregó que "en realidad no quise decirlo con este tipo de entorno debido a todas las cosas que estaban pasando en mi cabeza". Dijo que está seguro de la decisión que tomó, pero que "sigue siendo complicado y difícil decirlo". "Luego de estar activo durante 23 temporadas era difícil poner el último clavo en el ataúd, por eso quise esperar un par de semanas antes de enfrentarme a las preguntas de ustedes", indicó.
En su carrera, Ginóbili ganó cuatro títulos de la NBA, una medalla de oro olímpica para su natal Argentina y el premio Jugador Más Valioso (MVP) de la EuroLeague, entre otros logros. Dijo que se preparó mentalmente para dar este paso, por lo que tomó "la temporada pasada mentalmente como la última, cada lugar al que fui, cada situación, supe que iba a ser la última".
El ya exjugador agregó que "cuando regresé a San Antonio a entrenar para la temporada próxima a iniciar, me di cuenta de que no podía verme preparándome para otro campeonato de 82 juegos, 65 en mi caso". Dijo que habló con su entrenador, Greg Popovich, quien "intentó brevemente convencerme, pero me vio muy convencido. Respetó mi decisión y tuvimos una gran charla".
Dijo que sus planes a futuro por el momento son pasar los próximos meses en San Antonio, luego viajar a Argentina el próximo verano. Aseguró que pasará tiempo cerca de las instalaciones del equipo, tal como lo hace Duncan. Pero aseguró que no tiene planes a largo plazo. "Eso me encanta, durante todos estos años, desde la edad adulta, he estado cuidando mi cuerpo, preparándome para las olimpiadas, preparándome para la Copa del Mundo, para la temporada, recuperándome de una lesión, poniéndome en forma para la próxima".
Dijo que el momento más importante de su carrera en la NBA muy probablemente fue el campeonato 2014 porque fue "sobresaliente emocionalmente" después de que los Spurs fracasaron el año anterior en las Finales de 2013 ante el Heat de Miami. Pero reconoció que "cada día al lado de mis compañeros de equipo, cada juego, cada triunfo fueron muy satisfactorios, y eso es un gran regalo de vida que tengo la dicha de tener".
Con la excepción de la etapa de Dwight Howard en Orlando, probablemente Shaquille O'Neal haya sido el último gran pívot dominante en la NBA. El ganador de cuatro anillos de la NBA pasó esta semana por el podcast oficial de los Lakers. Tal y como recoge el portal Lakers Nation, Diesel no se cortó a la hora de asegurar que sería aún más dominante ahora —en un baloncesto mucho más alejado del aro y en el que los espacios cobran una importancia vital— que en sus mejores años en activo.
"Si hubiera jugado en esta era no tiraría triples. Eso no es lo que se supone que un jugador grande debe hacer. Si jugara hoy en día promediaría 50 puntos, sin tiros libres. Lo haría porque los jugadores no juegan físico. Se quejan y lloran. Yo les castigaría a todos", dice Shaq, hoy comentarista televisivo.
"Todos hablan de tiros en suspensión, pero tendrían que defenderme a mí. Y no podrían hacerlo con tres o cuatro faltas. Les castigaría a todos. No he perdido ante mucho gente que se dedicara a lanzar en suspensión de mi cara, pero sí gané a todo el mundo jugando en el poste. [...] Yo hice dinero jugando dentro", prosigue O'Neal. Otra leyenda de la NBA que extraña los tiempos en los que se practicaba un baloncesto más físico y de contacto.