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Messi da al Barcelona una victoria balsámica ante el PSV | 4-0

J1 - GRUPO B: 4-0

Diego García | Martes 18 de septiembre de 2018
Los chispazos individuales de los cuatro atacantes catalanes bastó para golear al líder neerlandés. Por Diego García

El Barcelona comenzó su participación en la presente edición de la Liga de Campeones con frialdad. Quizá la novedosa hora (18:55), que repercutió en una discreta entrada en el Camp Nou si se considera que este duelo ante el PSV constituía el debut en la máxima competición de fútbol mundial y objetivo número uno del vigente campeón de Liga, provocó que los jugadores azulgranas tardaran en entrar en calor. Y los neerlandeses, que son líderes de la Eredivisie con pleno de victorias, avisaron con celeridad de la obligación de mantener la concentración para eludir sustos.

Mark Van Bommel, técnico visitante, avisó en la previa que no modificaría su estilo y vendría a España a jugar de tú a tú al coloso. A pelear la pelota. Esa presunción valdría para el primer cuarto de hora, en el que sus pupilos rachearon presiones elevadas, avisaron a la contra y amortizaron la figura de De Jong en punta como solución ante la defensa adelantada culé. En ese despertar de la competición el sistema de Ernesto Valverde -que aplicó el once de gala, con Coutinho como novedad sobresaliente- se limitó a acumular posesiones controladoras, que marcaran su voluntad dominadora y encerraran al escuadrón que llegaba a la Ciudad Condal después de ganar 7-0 en su liga.

Pero a la agresiva y adelantada ocupación de espacios local respondieron los de Eindhoven con relámpagos. Hendrix se erigió en el lanzados de transiciones que superaban la primera línea defensiva rival y dejaban en vuelo a los extremos veloces. Hirving Lozano y Bergwijn explotarían la espala de Jordi Alba y Sergi Roberto, quedando en múltiples ocasions en mano a mano con Busquets, Piqué y Umtiti. De hecho, la primera ocasión corrió a cargo de una falta frontal que bajó de Jong y cazó Pereiro con un zurdazo que lamió el larguero -minuto 8-. En el 14 fue el 'Chucky' Lozano quien propulsó un contraataque fulgurante que dejó en dos para tres a la escena. Cruzó su pase y Bergwijn disparó demadsiado cruzado.

El Barça se desperezaba en el intercambio de golpes gracias a Coutinho. El brasileño originó, con Messi, una apertura hacia Luis Suárez que el uruguayo uso para centrar hacia el cabezazo en escorzo y alto del carioca -minuto 11-; el charrúa expelió un toque de clase tras el astuto saque de banda de Alba para la volea elevada de Dembele, a continuación; y en el 16 desbordó a dos oponentes en el pico del área para conectar con el lanzamiento desdibujado de Messi.

Casi siempre por la banda de Jordi Alba, a la que caían el individualista Dembele, Coutinho y Messi para localizar asociaciones verticales, el gigante fue ganando peso y negando a Van Bommel su pretensión de discutir el timón. No obstante, el descanso registraría un 69% de poesión catalana. En ese decantar hacia el subrayado de la relación de fuerzas en lo técnico. Messi emergió para dibujar un pase quirúgico entre líneas y hacia el desmarque de Suárez. El delantero chutaría al lateral de la red -minuto 21-, pero se había constatado el cambio de escenario hasta el monopolio local y la reclusión progresiva neerlandesa.

Antes del intermedio sólo alcanzaría el PSV a forzar faltas que rompieran el templado ritmo barcelonés, con De Jong excelso en el juego aéreo y Lozano y Bergwijn inteligentes en la lectura de los espacios. Busquets y los zagueros darían la talla y la producción visitante se circunscribió sólo a un chut muy desviado del mexicano -minuto 23- y a una volea por encima del tranvesaño de De Jong -minuto 45-. Todo ello en vuelo y tras robo. Por el camino, se jugaba en cancha de los campeones de la liga neerlandesa y Messi y Coutinho recibían con huecos en la mediapunta. En consecuencia, se multiplicarían las llegadas, con chuts desde media y larga distancia de Sergi Roberto, Rakitic y Jordi Alba.

Y el gol no se demoraría. Un envío aéreo de Coutinho, tras combinación con el 10 y cabeceado de manera débil por Sergi Roberto, ejercería como telonero de la diana propia de otro partido que anotó Messi. Dembele, empeñado en regatear a tres o cuatro peones en cada recepción del cuero, únicamente sacó petróleo en el 32, al ser derribado en la frontal. El argentino, lejos de su brillantez y reflejo del tempo no fluido coral de su equipo, colocó el lanzamiento en la escuadra. Por encima de la barrera y con una rosca deliciosa. Ya en ventaja, el Barça se acomodaría y Luis Suárez clausuró el primer acto con un intento desde el medio campo que escenfició tal sensación.

La reanudación evidenciaría una reproducción del devenir inicial. Sin una intensidad sofocante alternaron aproximaciones los dos conjuntos. Unos por medio de la circulación y los otros, en torno a la verticalidad después de recuperación. Así, Stegen alzó el telón con un despeje a centro de Bergwijn, Messi enlazó un zurdazo despejado por Zoet -minuto 49-, Lozano lanzó lejos del arco en otra contra y Coutinho respondería con similar concreción errónea antes de romper a su par y chutar hacia el segundo poste, para la estirada de Zoet -minuto 53-.

A falta de media hora para el 90 el PSV había evolucionado y conducido la trama hacua el cuerpeo anhelado. Ya era capaz de elaborar llegadas en las que numeroso juygadores llegaban al borde del área local. Una cesión de Bergwijn para el cañonazo ras del lateral Tasende retrató la metamorfosis. Stegen atajó el peligro y vio pasar a la derecha de su portería el derechazo embocado por Lozano tres minutos más tarde -en el 66-. Se había estirado, firmes en su convicción de sacar algo del templo culé. Con Inter y Tottenham esperando en el grupo B no era aceptable para el Barcelona especular con estos tres puntos y Luis Suárez se toparía con el larguero. Trazó una vaselina delicada después de la ruptura de Coutinho, que conectó dos paredes aceleradas con Messi -desconectado- y el uruguayo.

Ese chispazo -minuto 68- suponía un islote en medio de la cosecha de imprecisiones en tres cuartos de cancha que permitían las salidas visitantes en transición. Van Bommel sacó del campo a Viergever por Isimat-Mirin, con el fin de evitar riesgos ante la amarilla que portaba su central, mas la calidad volvería a picar. A reclamar su preponderancia sobre el resto de parámetros. La mejoría colectiva neerlandesa se estrelló con la técnica azulgrana. En el 76 Dembele se deshizo de dos contrincantes con un giro espléndido y ajustó al poste un latigazo fenomenal; y en el 78, con el PSV contra las cuerdas, Rakitic precisó un balón a la espalda de la zaga que Messi uniformó de 3-0 con un toque exquisito (de primeras, raso y lo justo para volver inoperante a Zoet).

Con la competitividad abortada antes del desenlace ambos técnicos aplicaron sus recpectivas rotaciones, pues el fin de semana deberán defender sus respectivos lideratos. Coutinho, Dembele y Rakitic dejaron sus escaños por el debutante Arthur, Arturo Vidal y Lenglet (que entró en dinámica por la expulsión de Umtiti) y Malen y Gutiérrez comparecieron en lugar de Rosario y Bergwijn. Aún así, habría espacio para que Messi autografiara su hat-trick con un remate pegado a la cepa del poste -tras un pase pleno de visión de juego de Suárez- Costó, pero el Barça erosionó, sin enamorar desde el prisma colectivo, para zanjar su superioridad y tomar altura.

- Ficha técnica:

4 - Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic (Arturo Vidal, min. 85), Coutinho (Lenglet, min.80); Dembélé (Arthur, min.83), Messi y Suárez.

0 - PSV Eindhoven: Zoet; Dumfries, Schwaab, Viergever (Isimat-Mirin, min.67), Angeliño Tasende; Hendrix, Rosario (Erick Gutiérrez, min.82), Pereiro; Lozano, de Jong y Bergwijn (Malen, min.77).

Goles: 1-0, min.32. Messi. 2-0, min.75; Dembélé. 3-0, min.77: Messi. 4-0, min. 87: Messi.

Árbitro: Tasos Sidiropoulos (GRE). Mostró cartulina amarilla a Viergever (min.30), Umtiti (min.55) y de Jong (min.57). Expulsó a Umtiti en el minuto 79 por doble amonestación.

Incidencias: Asistieron al partido 73.462 espectadores, en la primera jornada de la liguilla de la 'Champions', grupo B, disputado en el Camp Nou. En el palco se encontraban, entre otros, el último ganador del Tour de Francia, el inglés Geraint Thomas, así como el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet; y la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera.

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