Volvió al Wanda Metropolitano el Atlético de Madrid para recibir al recién ascendido Huesca y con la intención de refrendar el repunte de resultados que arrancó en la Liga de Campeones y en Getafe. Disponían los rojiblancos de una opción fenomenal para ir profundizando en la entrada en calor en el curso y en su intento por saltar puestos en la clasificación. Y, para lograr esos objetivos, Diego Pablo Simeone dio descanso a Saúl y Rodri y la alternativa al lateral canterano Carlos Isaac y a Thomas -mediocentro junto a Koke-. Lemar, Correa, Griezmann y Diego Costa comparecían como la dinamita de un bloque que recuperaba a Godín.
Los aragoneses saltarían al verde sin la preocupación de la acumulación de citas que obligó a rotar a su contrincante. Estaban avisados los pupilos de Leo Franco, pues en su visita a otro de los colosos, el Barcelona, encajaron ocho dianas. Ese borrón empañó el empate arrancado en San Mamés y examinaba la personalidad de la plantilla oscense en su segundo duelo pomposo de la temporada. Desplearon un 4-4-2 que entregó la iniciativa, la pelota y los metros a los locales.
En consecuencia, los colchoneros tomaron la manija del tempo -más bien denso- y sólo debían mantenerse concentrados para no sufrir la transición visitante si perdían el cuero. Lemar se erigiría en el elemento desequilibrante, jugando entre líneas y escapando al radar del repliegue intensivo de los decimoséptimos clasificados. Y el primer cuarto de hora se quemaría con un monólogo capitalino que cosechó únicamente un testarazo desviado de Godín, en un córner instrascendente -minuto 7-, y un zurdazo fuera de tino del interior francés -minuto 16-. Mas, en el 18 amaneció el hueco que premió a la voluntad jerárquica del 'Cholo': Thomas filtró a la mediapnta, Correa abrió hacia Diego Costa y el hispano-brasileño centró para el remate a gol de Griezmann.
La primera combinación brillante rojiblanca, con la velocidad y precisión exigidas por el Huesca, redundó en la superioridad local. Y, montados en la ola del entusiasmo, construirían de inmediato otra llegada, esta vez rematada por Carlos Isaac y sacada por la zaga. Le urgía a los oscenses adelantar líneas o localizar algún camino para romper a la cobertura oponente y amenazar a la contra. Intentarían ambas maniobras, con Gallar iluminado, y arrancarían un saque de esquina con remate desorientado de Semedo -minuto 25-.
Asimismo, encontraron el envés de ese valiente movimiento cuando Griezmann abrió un pase quirúrgico en profundidad hacia la carrera de Diego Costa. El 7 galo evidenció su hambre de distinción y gritó a los estamentos futbolísticos su estatus desde la distribución y el remate. De sus botas brotó una pared con Thomas y asistencia para el derechazo, alto de Correa -minuto 28-. Y también se agilizaron las circulaciones en la frontal ajena que desembocaron en el cañonazo raso y ajustado que conectó Thomas, desde media distancia, para el 2-0 -minuto 31-. El juego con balón mejor engrasado del ejercicio 2018-19 disparó el rendimiento estadístico colchonero.
Y ese florecer coral y colorido depararía el tercer tanto en el 33. De nuevo a través de la acumulación de pases en tres cuartos de cancha y su rima con desmarques de ruptura. Koke puso un centro vertical y aéreo hacia Correa y el cuero se alojó en las mallas mansamente. El argentino no llegó a rematar y engañó al meta Werner. Finalmente, el VAR aclaró al colegiado a validez de la acción, ante el desasosiego creciente de un Huesca que se sentía en una suerte de deja vu. Desbordados en el cierre de los pasillos centrales, concederían antes del intermedio una volea centrada y una falta lanzada por Griezmann. La lesión de Giménez -suplido por Lucas- constituyó el único lunar local.
Con la amplia renta granjeada y la mirada en la visita al Bernabéu del próximo fin de semana, el Atlético bajó las revoluciones -no tanto en la fase defensiva-. Durante el primer acto chutaron 12 veces (cero tiros a puerta del esquema de Leo Franco) y nutrieron un 65% de posesión, con una intensidad tras pérdida y concentración en la asociación soberbias que repartieron los puntos. En la reanudación regalaron oxígeno a un Huesca que formó con cinco en la medular (entraron Aguilera y Ávila por Cucho Hernández y Longo), cortó el fluir rival y lo probó en el 60 -lanzamiento fuera de arco de Ávila-.
Entretanto, Griezmann se fue a la banca con prontitud y Kalinic ingresó en la cancha. Pasó a portar el peso de la iniciativa el más consistente dibujo oscense y los madrileños mutaron hacia el modelo contragolpeador. Gelson Martins agotaría las rotaciones -sustituyó a Diego Costa en el minuto 65- y Luisinho abandonaría la escena lesionado -entró Akapo- en medio de un decantar que hizo languidecer al duelo. El remate en el área pequeña pero flácido de Aguilera, que atajó Oblak, supuso la aislada ruptura del devenir -minuto 76-. Los locales embocarían un tiro a las nubes de Thomas y otro par de Martins -uno mordido y otro ajustado que desvió Werner-, en todo el segundo tiempo. La previa explosión de fútbol les permitió contemporizar y despedirse con la convicción muy reforzada.
- Ficha técnica:
3 - Atlético de Madrid: Oblak; Carlos Isaac, Giménez (Lucas, m. 39), Godín, Filipe; Correa, Thomas, Koke, Lemar; Griezmann (Kalinic, m. 53) y Diego Costa (Gelson Martins, m. 65).
0 - Huesca: Werner; Miramón, Etxeita, Rubén Semedo, Luisinho; Alex Gallar, Musto, Melero, Ferreiro; Cucho Hernández (Aguilera, m. 46) y Longo (Chimy Ávila, m. 55).
Goles: 1-0, m. 16: Griezmann culmina una asistencia de Diego Costa. 2-0, m. 30: Thomas, con un derechazo junto al poste desde fuera del área. 3-0, m. 34: Koke, con un pase a Correa que no tocó el argentino y se le coló a Werner.
Árbitro: González Fuertes (C. Asturiano). Amonestó a los visitantes Rubén Semedo (m. 46+) y Musto (m. 67).
Incidencias: partido correspondiente a la sexta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 47.023 espectadores. Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio por el Padre Daniel, capellán del club rojiblanco fallecido el pasado lunes.