Arena blanca, sol, aguas cristalinas... suelen ser los principales atractivos a la hora de escoger destino para disfrutar unas vacaciones. Sin embargo, los viajeros buscan cada vez más a menudo otro tipo de "encantos" para satisfacer sus inquietudes aventureras. En la siguiente lista se presentan cinco lugares diferentes para que el Día Mundial del Turismo no se convierta en un lugar común, y nunca mejor dicho...
La primera isla de la clasificación es conocida por ser el lugar donde el emperador francés, Napoleón Bonaparte, pasó sus últimos días, tras caer derrotado en la campaña de los Cien Días. Temerosos de que el sempiterno emperador decidiese volver a las andadas y declarar una nueva guerra, los británicos lo desterraron lo más lejos posible: a una pequeña isla en medio del Atlántico. Y no escogieron mal lugar pues si por algo destaca Santa Elena es por su aislamiento. El punto habitado más cercano a la isla es Angola, 1.950 kilómetros al este.
Actualmente unas 4.500 personas viven en esta ínsula de 121 km2. Santa Elena conforma, junto a las islas de Ascensión y Tristán de Acuña el archipiélago más aislado del planeta, pues miles de kilómetros separan a las tres. Su clima es tropical templado. Su economía se basa en las partidas que recibe del Reino Unido y en la exportación pesquera, cría de ganado y venta de artesanías.
El mayor defecto de la isla, su lejanía (lo más rápido sería viajar hasta Johannesburgo y allí coger un avión hasta el recién inaugurado aeropuerto de la isla), es también su mayor virtud. Todo aquel aventurero que quiera recorrer los últimos pasos de Napoleón y evadirse por unos días de la cada vez más globalizada civilización a buen seguro disfrutará de una experiencia que se llevará a la tumba, como el genio militar.
En los últimos tiempos la Isla de Man se ha hecho conocida no precisamente por sus grandes virtudes turísticas, sino por ser un paraíso... fiscal. Sin embargo, este territorio de 572 km2 y más de 80.000 habitantes, a medio camino entre Irlanda e Inglaterra, posee ciertas características que lo hacen digno de entrar en esta lista.
Por ejemplo, Man tiene el honor de albergar Tynwald, el parlamento democrático más antiguo del mundo, fundado en 979 por los vikingos que habitaban la isla por aquel entonces.
El deporte nacional de Man es el cammag, una especie de hockey, con la particularidad de que no existe límite de jugadores para cada equipo. No obstante, el evento deportivo más destacado de la isla es el TT Isla de Man, un campeonato de motociclismo de larga tradición que está considerado uno de los más peligrosos del mundo y ya se ha cobrado la vida de más de 250 pilotos, desde su origen en 1907.
Por último, el gato manx es otra rareza de la isla. Por alguna razón los felinos locales han evolucionado de forma distinta a sus congéneres continentales y su cola ha desaparecido.
Pero si hablamos de gatos no podemos dejar de mencionar la isla japonesa de Tashirojima. Localizada en la prefectura de Miyagi, esta isla se ha hecho popular últimamente debido a la gran cantidad de gatos callejeros que subsisten en ella. De hecho, se la conoce como "Cat Island".
Para explicar el porqué de tanto minino hay que remontarse al periodo Edo de Japón (1603-1868). Por esas fechas la isla era usada como centro de producción de seda, y por lo tanto abundaban los gusanos. Para mantener a raya a los ratones los habitantes de la isla comenzaron criar gatos. Tan buen resultado dieron los felinos que, con el tiempo, la población local comenzó a venerarlos (hay al menos 10 santuarios por toda la isla) e incluso se estableció la creencia de que alimentarlos traía buena suerte.
Por esta razón, a medida que la ínsula ha ido perdiendo población humana en las últimas décadas (De 1.000 personas en 1950 a apenas un centenar en la actualidad), la población 'gatuna' ha ido en aumento, ya sin ningún tipo de medida de esterilización. Hoy en día la población de gatos callejeros supera en número de 6 a 1 a la humana.
En la Isla de Navidad, bautizada así por un capitán inglés que la descubrió un 25 de diciembre de 1643, no son gatos lo que abundan, sino cangrejos. Debido a su gran aislamiento y escasa influencia exterior (deshabitado hasta finales del siglo XIX), este pequeño territorio de 135 km2 dependiente de Australia, se ha convertido en un lugar de peregrinación para muchos científicos.
En la isla cohabitan hasta 20 especies distintas de cangrejos de tierra e intermareales. Pero la especie reina es el cangrejo rojo. Cada año, miles de curiosos acuden a ver la migración masiva de este animal. Durante el mes de noviembre hasta 100 millones de ejemplares de esta especie se desplazan hacia el mar para reproducirse, un evento considerado una de las maravillas de la naturaleza.
Si está cansado de jugar a la lotería y de no ganar ni a las chapas, tal vez debería probar suerte en la Isla de Cocos, un lugar que presume de albergar hasta tres tesoros piratas aún sin descubrir.
Situada en el Océano Pacífico, 550 km al oeste de Costa Rica, la Isla de Cocos lleva siglos envuelta en la leyenda debido a las supuestas riquezas que se ocultan en ella y que nadie ha sido (que sepamos) capaz de encontrar nunca.
Según reza la historia popular, el primero en acudir a Cocos para esconder un tesoro habría sido el pirata Bennett Graham, quien habría ocultado 350 toneladas de oro (unos 14.000 millones de euros) bajo las blancas arenas de la isla. La también pirata Mary Welsh (por quien se conoce la historia), que aseguraba haber participado en esa aventura, regresó años después para intentar encontrar el tesoro y fracasó.
Otro pirata que supuestamente enterró tesoros en la isla fue el portugués Benito Bonito. Aunque Bonito fue perseguido y ejecutado, su tesoro nunca fue recuperado.
Pero la leyenda más conocida es la del legendario tesoro de Lima. En 1820, con el ejército de José de San Martín acercándose a Lima, se supone que el virrey José de la Serna confió el tesoro de la ciudad al comerciante británico William Thompson para su custodia hasta que los españoles pudieran asegurar el país.
En lugar de esperar en el puerto como se les ordenó, Thompson y su tripulación mataron a los hombres del virrey y navegaron a Cocos, donde enterraron el tesoro. Poco después, fueron capturados por un buque de guerra español. Toda la tripulación excepto Thompson y su primer oficial fueron ejecutados. Ambos dijeron que mostrarían a los españoles el lugar dónde habían ocultado el tesoro si les perdonaban la vida, pero después de desembarcar en Cocos, consiguieron escapar.
Desde entonces, cientos de cazadores de tesoros han viajado a la Isla del Coco y han tratado de encontrar el Tesoro de Lima. Uno de los más notables fue el alemán August Gissler, que vivió en la isla desde 1889 hasta 1908. Otro fue el gánster estadounidense Bugsy Siegel. Ninguno tuvo éxito. En la actualidad, el Gobierno costarricense ha prohibido la excavación de la isla, nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su gran riqueza y diversidad biológica.