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Mundial de ciclismo. Valverde, encantado con su favoritismo para la conquista de su primer oro

INNSBRUCK 2018

EL IMPARCIAL | Viernes 28 de septiembre de 2018
El murciano se muestra optimista de cara a la prueba en línea.

Alejandro Valverde parte como favorito en las apuestas internacionales de cara a la prueba en línea del Mundial de ciclismo que en este 2018 se disputa en Innsbruck. El trazado austríaco motiva esta percepción, no sólo por el sensacional estado de forma que ha mostrado el murciano en esta temporada, sino porque el perfil de la carrera posee una dureza que elimina a los velocistas para preponderar a aquellos corredores todoterreno con astucia y punta de velocidad.

El líder de la delegación española sabe de ese cartel y no le importa. Eso sí, su diagnóstico de situación es claro: "Va a ser un Mundial durísimo en el que habrá que intentar guardar las máximas fuerzas posibles y tener una gran selección alrededor porque no va a ser un Mundial de ataque". En palabras dirigidas a la Federación Española de Ciclismo, el ciclista que se ha ganado la caracterización como uno de los mejores que ha conocido este país en lo relativo al rendimiento competivido en pruebas de un día se muestra cauto.

"Vamos a tener que esperar, esperar y esperar hasta la parte final", analizó Valverde antes de manifestar que "tenemos una gran selección española y seguro que todos vamos a estar bien en todo momento". "Para mí es un orgullo. Después de la gran lesión que tuve, volver a estar aquí rodeado de amigos y compañeros para disputar un Mundial como gran favorito o de los grandes favoritos es un honor", añadió el corredor nacido en la localidad de Las Lumbreras.

A estas alturas no le pesa ese favoritismo, es más, piensa disfrutarlo, pues no le quedan muchas mas pedaldas. Por ello ha afilado su preparación y mentalización de cara al día en el que espera sacarse la gran espina que le queda para redondear un currículum histórico. No obstante, el murciano ha amontonado en todos estos años dos platas y cuatro bronces en Mundiales de ciclismo, llegando a pelear con Joaquim Rodríguez en una de esas ediciones fallidas. Sin presión, pues no ha de demostrar nada, emana preparación y soltura.

Asimismo, confesó su entusiasmo por volver a comandar a la selección nacional, sobre todo después de la grave lesión que padeció en la temporada precedente. Una dolencia que bien habría podido finalizar su trayectoria deportiva antes de los deseado. Sobre sus piernas rodarán las 121 victorias que llevan su firma, la Vuelta España ganada y los 20 podios entre grandes vueltas por etapas y campeonatos del mundo. Casi nada.

Junto a él se lanzarán este domingo Jesús Herrada (Cofidis), Enric Mas (Quick Step), Ion Izagirre (Bahrein-Merida), Jonathan Castroviejo (Sky), Omar Fraile (Astana), David de la Cruz (Sky) y Mikel Nieve (Mitchelton-Scott). Un bloque con capacidad para arropar al jefe de filas del Movistar para que llegue a los kilómetros finales con opciones de disputar el oro a quien sea. Con los 38 años que marcan una biografía en la que ha competido como profesiona durante 17 años.

La selección española tuvo que volar un día después de lo previsto

La delegación nacional que disputará el domingo la prueba en línea llegó este viernes a Innsbruck. Lo hizo un día después de lo planificado por mor de un retraso del vuelo de Granada a Madrid con el que iniciaba el viaje desde Sierra Nevada a la prueba mundialista. Alguno de los corredores convocados a la cita internacional alzaron la voz quejándose por la merma en la preparación que este contratiempo ha podido causar en la ganancia de automatismos y reconocimiento del terreno austríaco.

El más expeditivo ha resultado ser Jesús Herrada, ciclista que lució unos días maillot rojo de la Vuelta 2018. "Gracias @iberia por dejar a la selección española en tierra camino del mundial de @ibk_tirol2018, se retrasa vuestro vuelo Granada - Madrid, llegamos a la puerta de embarque con última llamada en pantalla y no nos dejáis entrar cuando el retraso ha sido por vuestra culpa", escribió en su cuenta de Twitter. En la publicación muestra la puerta ya cerrada del embarque del vuelo a Múnich que tenían que coger.

La protesta de Herrada devino porque el equipo debió quedarse el jueves en Madrid con el consiguiente enfado de los corredores. Finalmente, la delegación española aterrizó este viernes en Múnich, ciudad desde la que partieron a Innsbruck, un trazado de unos 160 kilómetros. Allí pudieron, efectivamente, reconocer la senda por la que se disputará el Mundial y que confían ponga la guinda a la carrera de Alejandro Valverde.

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