Opinión

Gobierno corto

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 30 de septiembre de 2018
Madison, uno de los prohombres de la Revolución americana, afirmó en los albores de la Independencia de los EE.UU. que si tuviera que elegir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, elegiría, sin duda, esto último. Cuando estamos sin gobierno en España, Carmen Calvo pretende, además, dejarnos sin periódicos. En lugar de una prensa libre, el socialismo en el poder prefiere una prensa adicta con sumisos periodistas bien instruidos en la técnica de escribir al dictado. ¡Cómo añora este desgobierno de Sánchez una prensa afecta al régimen! ¡Qué nostalgia sienten por la prensa del Movimiento!

Otra desgobernante como Calvo es Isabel Celaá. A su ansia de perfección en el empleo de citas, une su ansia de precisión en el empleo de las palabras. Se queja de que el Gobierno de granito perfectamente engrasado, esté siendo brutalmente acosado como en una cacería. En un sistema democrático no debieran emplearse esos términos para definir la función de la Oposición o de la Prensa, y sí para describir lo sucedido en las calles de Barcelona, en donde cuadrúpedos nazis han atacado a funcionarios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado mientras ejercían sus derechos constitucionales. Alguien debe decirle al Gobierno de España que sus verdaderos enemigos no son la Oposición ni la Prensa; ni siquiera la Policía o la Guardia Civil, sino los golpistas del separatismo catalán y, sobre todo, sus propios errores e incoherencias que convierten al Consejo de Ministros en un pabellón de indigentes morales.

Los problemas de llegar al Gobierno por la puerta de atrás de una moción de censura es toparse con cachivaches amontonados en el trastero como una mayoría absoluta en el Senado. Porque a quienes son alérgicos a la democracia les invaden unos terribles deseos totalitarios de arrojar por la ventana todo aquello que les estorba. Grave también es levantar la bandera de la regeneración y la ejemplaridad frente a la corrupción y empañarla luego a base de plagios, sociedades interpuestas y coqueteos con las cloacas del Estado. Y como guinda, la incoherencia propia de la izquierda progresista, que aceptando la dimisión de los ministros Huerta y Montón, se resiste a la de Sánchez, Delgado o Duque.

El Gobierno de Sánchez va camino de ser un gobierno corto como aquellos cuya duración era de meses en la época de la Restauración. Es ya un Gobierno de cortos, aunque algunos con la mano larga o la cara de granito. El de Sánchez es muy parecido al Gobierno de Largo Caballero, que representaba el ala revolucionaria, totalitaria y guerracivilista del PSOE de la II República, frente al sector moderado que lideraba el intelectual Besteiro. Largo o corto, los socialistas han decidido desenfundar la recortá y empezar a disparar contra todo lo que se mueva: la Iglesia, las derechas, los ricos, hasta Franco, que ya falleció. Con los socialistas parece volver el Movimiento.