Garbiñe Muguruza no levanta cabeza. La jugadora española, que llegó a ser número 1 del mundo en el circuito femenino de tenis, va a cerrar 2018 con una dos finales y un título (el de Monterrey). Su calendario muestra la siguiente tarjeta estadística: eliminada en la segunda ronda del Abierto de Australia, US Open y Wimbledon y en las semis de Roland Garros. Nada más le dejará a su trayectoria deportiva un 2018 en el que se ha ganado su ausencia en el Masters de Singapur.
Este martes perdió ante la bielorrusa de 20 años Aryna Sabalenka. Lo hizo partiendo como decimocuarta cabeza de serie y decimoquinta de la WTA. No pudo contrarrestar el estilo agresivo de la reciente ganadora del torneo chino de Wuhan, que viaja en el puesto 16 del planeta. El resultado final que le ha sacado del Abierto de China (7-5 y 6-4) muestra que la caraqueña no acaba de refrescar la compatitividad y capacidad resolutiva que la llevó a la gloria.
El duelo se desnudaría como muy equilibrado. Las dos jugadoras pelearon cada punto, con defensas muy pegajosas. La bielorrusa reprodujo su filosofía: golpes muy verticales con finura, pero siempre montada en un ritmo presionante para el rival. Y la hispano-venezolana se limitó a batallarle el guión, de modo que en la primera manga los 40-40 se expandieron por casi todos los juegos hasta que asomó el desmepate. Antes decidiría Sabalenka.
Esta joven promesa mantuvo su puntería con los saques directos y movió a Muguruza, pero la categoría y tenacidad de Gabiñe la mantuvo en dinámica. Gestionaría mal sus oportunidades para pedir la ayuda tecnológica y la española, que consultó con su entrenador -al que le reciminaría que no estaba en condiciones de meter primeros saques-, pretendió empatar el set a seis, más lo que aconteció fue un respingo de la bielorrusa. La jugadora nacional fue presionada (15-40) y cedió su servicio y el set.
En la segunda manga no bajó los brazos con rapidez Muguruza. Se estableció un intercambio de golpes anárquico en el que los errores salpicaron a ambas contendientes. Con la agresividad compartida, la caraqueña arrancó un break para adelantarse y la bielorrusa acumuló dos roturas como respuesta, hasta colocarse con un 4-2 favorable. En ese punto, con Sabalenka sacando para el 5-2, Garbiñe renació y empató a cuatro. Pero al perla de la Europa Oriental embocó tres aces -a una media próxima a los 180 kilómetros por hora- y sentenció la cita con un break postrero tras cedes dos bolas de partido.
La española no se mostraría amplia en su análisis del duelo. Compareció confesando que llegar al Masters era uno de los "objetivos del año" y remarcando que "estuve cerca. Ella está jugando bien. Cayó de su lado". "Creo que fue sólo un buen partido. No sé si es el mejor del año, pero fue una buena lucha", subrayó, muy parca en palabras y visiblemente contrariada con un rendimiento que la ha mantenido lejos de la élite durante todo el curso.
"Este partido no me dice nada que no supiera", señaló antes de despedirse manifestando que, según su criterio, Sabalenka jugó de forma agresiva y su confianza fue lo que marcó la diferencia. Ahora, a la española le queda el WTA Internacional, que se celebra en Hong Kong la semana que viene. Éste es uno de los pocos huecos en los que la estrella venida a menos tiene opciones de resarcirse y ganar algo de convicción de cara a 2019.