El Real Madrid aterrizó en Moscú para medirse al CSKA. En su mente se atravesaba la urgencia por revertir las dudas que han dejaro los resbalones ligueros en el comienzo de temporada. Pero el hacinamiento de partidos y la convincente victoria en la primera jornada continental condujeron a Julen Lopetegui a viajar sin Ramos y los lesionados Bale, Marcelo e Isco. Dejaría en el banquillo a Modric y dio la alternativa a Lucas Vázquez y al lateral zurdo canterano Reguilón. La idea era apostar por el 4-4-2 que volteó la inercia en el derbi, con Ceballos, Kroos, Benzema y Asensio asociándose.
Viktar Hancharenka volvió a reproducir su esquema con cinco zagueros en fase defensiva y el 4-2-3-1, con extremos abiertos -Vlasic y Oblyakov- y dos delanteros con movilidad -Dzagoev y Chalov-. Se presentaba un examen a la consistencia mental y concentración del vigente campeón de Europa, pues el intenso escuadrón ruso, joven y hambriento, batallaría por cada balon suelto y volaría en transición. Y empezaron los favoritos suspendiendo: en el tercer minuto Kroos ejecutó un pase atrás horrible que dejó vendido a Varane. Se anticipó Vlasic, que amortizó la fragilidad del galo y colocó su remate en la cepa del poste para el 1-0.
Acusaría el golpe el sistema español. No llegaba de manera coordinada a la presión y generaba espacios entre líneas para que la verticalidad rusa disfrutara. Nacho salvaría a los suyos en el 15 de juego, al taponar un disparo de Chalov que había culminado una combinación fulgurante, con asistencia de Dzagoev. En el saque de esquina sucesivo Beçao cabeceó a las nubes, reforzando la sensación de amenaza latente tras pérdida para la meta de Keylor Navas. Las costuras que mortificaron a los merengues en el Pizjuán se reabrieron.
Aún así, los visitantes supieron cómo filtrarse en el repliegue local. Abrió fuego Kroos -minuto 6- con una conducción, recorte en la frontal y derechazo que atajó Akinfeev -el vergudo de la selección española en el Mundial de 2018-. Y en el 10 Benzema combinó con Asensio para que el balear desbordara hasta línea de fondo y lanzara un centro que Ceballos remató, alejado de la meta. La falta lateral, sacada con astucia, que no supo despejar Varane y cayó en las botas de Chalov para la reacción certera de Keylor representaría el último esteror de la anarquía de tipo físico que había impuesto el CSKA ante la complacendia madridista.
A partir del 20 de partido la posesión era española y desde ese parámetro controlarían también las salidas ajenas. Asimismo, forzaron a los rusos a ceder metros y entregarse la modelo de trinchera y contragolpe de manera definitiva. Con el timón, Ceballos, Kroos, Casemiro y Lucas se multiplicarían, dando velocidad a un asociación que, más allá de tomar las riendas, emanaría peligro. No obstante, en el 25 Vázquez regateó y centró para el doble remate de Reguilón y Carvajal. Y de inmediato Kroos lanzó un córner que peinó Nacho y sacó bajo palos Chalov. El coloso tardó en entrar en calor pero encerró a su oponente. Al fin.
Y Casemiro protagonizaría la opción mejor colocada para el empate. El brasileño recibió en la medular y se lanzó a una conducción, sin marca, que retrató la ruptura de líneas rusa. Confluyó su avance individual hacia un remate que escupió la madera -minuto 29-. Ceballos, Nacho, Casemiro y Benzema también probarían suerte pasada la media hora, si bien la fluidez en el toque no acaba de ofrecer espacios en la mediapunta y las acciones finalizadas mezclaban chuts de rango largo o rechaces del balón parado. Carvajal se lesionaría -entró Odriozola-, mas su último servicio fue un desmarque de ruptura, regate que sentó a su par y un disparo que detuvo Akinfeev.
Antes del intermedio se encerrarían los moscovitas, cada vez más superados y expuestos si sus tres atacantes no apoyaban en el achique. Reguilón centraría para el testarazo al travesaño de Benzema que corroboró el despertar, pleno de personalidad, de los merengues. Cuando prendió la activación tras pérdida de los candidatos a todo los rusos convivieron con la presión ajena sin sus colmillos -las salidas a la contra-, aunque llegarían a la orilla y se fueron a vestuarios en ventaja. Un tenebroso prólogo del Madrid le costó demasiado, pues su mejoría -refrendada en el 69% de posesión y el 4 a 13 en disparos- no se tradujo en goles. Por ende, le quedaba trabajo por hacer y paciencia por mostrar ante la situación de remontada a contrarreloj a la que se abocaron.
En la reanudación se agudizó el pastoreo madridista. El catenaccio moscovita, que se negó a concatenar pases y anestesias el devenir, promocionaría la manutención del ritmo pautado por los españoles y adecuado para herir a la reclusión local. En el 48 Asensio surgió en el enfrentamiento -hasta ese intervalo no participó- y descerrajó un cañonazo desde el pico del área que inquietó a Akinfeev. Y Reguilón prosiguió con su labor de llegada y centro antes del segundo zurdazo -esta vez al cielo- del balear. Estaba volcado el conjunto de Concha Espina y Navas sólo sería perturbado con el cabezazo flácido de Oblyakov -minuto 54-.
Esputaba balones la retaguardia rusa, con Odriozola y Reguilón uniformados como extremos. Los pasillos trazados por Casemiro y Ceballos regalaron a Benzema un chut sin dirección y Lopetegui quemaría rápido las naves en busca de la primera victoria en los últimos tres partidos: sentó a Casemiro y a Lucas Vázquez para dar entrada a Modric y Mariano. Arriesgó mucho el vasco, dejando sin equilibrio a su medular y fijando a dos delanteros. Kroos ejercería como ancla, con Modric, Asensio y Ceballos como interiores y los laterales muy arriba. A falta de 30 minutos se la jugaba el que fuera seleccionador nacional. La tratativa de asedio quedó desplegada.
Presionaba con abrasión el trece veces ganador de la Copa de Europa y un muro de nueve obreros les complicaría el descubrimiento de posiciones de remate. Hancharenka reforzó su derroche defensivo supliendo al creativo Dzagoev -intermitente- para implementar la energía de Efremov -trabajador de banda sobre Odriozola-. Y se trompicaría la claridad distributiva española. Benzema centró en el 68 para que Mariano peinara y Asensio dispara desprovisto de atino, en la única aproximación en el intervalo previo al desenlace. Se amontonaban los inocuos centros laterales ante la superpoblación central.
Una maniobra desde media distancia de Kroos, con amago y chut demasiado cruzado se saltaría el decantar -minuto 74-. El cansancio no hacía mella en un CSKA que achicaba con rigor, compromiso y ejecución pegajosa. Y en el 76 colocó mal parado al Madrid, forzando a Navas a mandar a córner un disparo de Nababkin. Respondería Asensio con un pase parabólico que voleó sin veneno Mariano -minuto 80- y Ceballos con un derechazo angulado que despejó Akinfeev -minuto 82-. Se le agotaba el margen a un Madrid sin punch ni lucidez, a pesar de la cantidad de elementos atacantes en liza. Modric, Mariano y Varane dispusieron de las últimas, con un remate desviado tras centro de Asensio, un cabezazo al poste del canterano -minuto 90- y un testarazo fuera, con todo a favor. Sin puntería, moriría el impotente equipo de Lopetegui, secó de gol por tres duelos consecutivos -hecho que no se daba en Chamartín desde hace 12 años-. Con 26 llegadas al arco contrincante y Akinfeev expulsado.
- Ficha técnica:
1 - CSKA Moscú: Akinféev; Nababkin, Chernov, Becao, Mario Fernandes; Bijol, Akhmétov; Oblyakov (, min.90), Dzagóev (Yefrémov, min.65), Vlasic; y Chálov (Sigurdsson, min.78).
0 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal (Odriozola, min.42), Varane, Nacho, Reguilón; Casemiro (Modric, min.58), Kroos, Ceballos; Lucas Vázquez (Mariano, min.58), Marco Asensio y Benzema.
Goles: 1-0, min.1: Vlasic.
Árbitro: Ovidiu Hategan (ROM). Amonestó a Bijol y expulsó a Akinféev de roja directa.
Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones (Grupo G) disputado en el estadio Luzhnikí ante unos 70.000 espectadores (dos tercios del aforo).