Zurrado desde dentro por los dos partidos hegemónicos del secesionismo, el presidente marioneta, Joaquín Torra, siempre genuflexo ante Carlos Puigdemont, se ha permitido dirigir una altanera carta a Pedro Sánchez anunciándole los nombres de los 42 líderes mundiales a los que remite la misiva para hacer el mayor daño posible.
Y Pedro Sánchez aguanta. Aguanta porque sin los escaños del independentismo perdería la mayoría en el Congreso de los Diputados. Para varios analistas sagaces no le quedará otro remedio al presidente de la moción de censura que convocar nuevas elecciones. Los que le conocen bien, sin embargo, aseguran que permanecerá enrocado hasta las elecciones autonómicas y municipales y que, en función del resultado, convocará o no las generales.
Joaquín Torra y su jefe, el expresidente trilero Carlos Puigdemont, conocen la debilidad del Gobierno Sánchez y continuarán abusando de él, mofándose reiteradamente en sus barbas y ante la opinión pública. Un sector considerable del PSOE está consternado y considera imprescindible que el partido reaccione y haga frente a las intemperancias del presidente títere de la Generalidad, cortando por lo sano con la convocatoria de elecciones. El Gobierno Sánchez, en fin, es ya una ruina. Todo se desmorona en su entorno.