Opinión

Manifiesto de los poetas de emergencia

TRIBUNA

Roberto Alifano | Sábado 06 de octubre de 2018


Señoras y señores, amigas y amigos,
Compatriotas y camaradas, correligionarios y compañeros, todos.
Como el navegante de Ulises, que clamó:
“Madre de Cartago, me resisto a entregar el remo”,
Yo me alzo en pie de lucha para que termine
De una vez por todas la masacre,
O el genocidio (o como se os ocurra llamarlo)
Que vivimos los desprotegidos argentinos.
Basta de limosnas y compasión.

Tan sólo la palabra poética
Puede resguardarnos de la corrupción que nos alcanza
Y destruye la salud pública y la educación,
El arte y la cultura, la ciencia y la tecnología.
La traición a la Patria se ha consumado, una vez más.
Con los otros, que intentaban convalidar un pacto con Irán,
Y con estos, que condenan al hambre a miles y miles de niños y jubilados
Firmando un acuerdo siniestro con el FMI,
Que pretende el Exterminio de 20 millones de pobres.

Amigos y conciudadanos, todos,
El poeta no es un profeta, ni un mago.
Es un hombre común y corriente
Que sufre junto a los pobres y desprotegidos de este mundo
Cada día más áspero,
Más grosero
Y más insensible.

Todo se aplebeya.
El deterioro, la caída y la corrupción son cada día más Grande.
Una grieta insuperable
parece extenderse sobre la sociedad argentina.
Y por ende sobre el Planeta.
Si bien el periodismo denuncia todo el tiempo,
La indiferente dirigencia beneficiada por esta crisis
Parece no enterarse. Nos cansamos de repetir
Algo que nuestro máximo padre poeta, Jorge Luis Borges,
Denunciaba hace algunas décadas atrás:
“Como el espacio es infinito,
Seguiremos cayendo infinitamente”.
Es decir –y con todas las letras- no hay límite para la caída.
Y eso hace que la capacidad de asombro se agote
Ante la decadencia de este gran país, Patria nuestra
A la que nuestros dirigentes nos sentencian Indiscriminadamente.
Y esto lo sufrimos todos.

Los dirigentes que nos gobiernan (elegidos por nosotros
Porque no tenemos más remedio si somos democráticos),
No se hacen eco de esta repulsa popular que los condena,
E hipócritamente no dejan de repetir: “Lo peor ya pasó
Ya llegan los brotes verdes”.
Y nada pasa, porque hay siempre un funcionario que se Quiebra
Anunciando otro apocalipsis,
Con explicaciones técnicas que restan al estómago un poco Más de pan.

¡Terrible, espantoso, increíble desde todo punto de vista!
¿Para qué los votamos, para qué nos molestamos
En elegir a los menos malos (porque los buenos parecen no Existir)?
¡Un horror, amigas y amigos!
Estamos sometidos por esta calaña de insensibles
Que parecen burlarse de un chico que no come,
De los desprotegidos jubilados,
De los desposeídos de siempre,
Que ni ganan para comer el pan diario ni comprar una aspirina.
Y no hablemos de medicamentos cada vez más caros, ni de salud.
Mientras tanto ellos (la dirigencia) cobran buenos sueldos
Que les permiten disfrutar de manjares
Y de viajes en primera clase y de paneles de televisión
Que los muestran rozagantes, con sonrisas de oreja a oreja,
Llenándose la boca al hablar de los que no comen.

Amigas, amigos… sufrientes y condenados de este Mundo
Los poetas están aquí (deben estar aquí, a vuestro lado).
Solidaridad es lo que hace falta;
Sobre todo en este momento en el que sobran la luna y las estrellas
Y los jazmines perfumados del jardín; eso es muy bello nadie lo duda,
Pero es para otro tiempo. No el de ahora tan terrible y maquiavélico.

Amigas y amigos, para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo


Pero hoy no lo es para nosotros. 
Si bien es un artículo de primera necesidad 
Y no podemos vivir sin poesía, su función es otra.
¿Cuál?, me preguntarán ustedes. No lo sé muy bien.
Sí sé que somos personas sensibles
Y no podemos tolerar la indiferencia
Ante la masacre que se avecina.

Además, otra cosa. Los poetas estamos aquí
Para que el sol no salga por el Occidente
(Aunque a veces lo logramos para eso somos poetas, Caramba)
Ni las estrellas gasten su luz bajo la luz del día.
Porque también somos realistas
Y amamos la verdad y la injusticia

Señoras y señores, amigas y amigos,
Al dólar lo suben ellos, no nos engañemos.
De esa manera se devalúa el magro salario
Que nos impone el Imperialismo
Para seguir sometidos y hundiéndonos
Cada vez más en el lodazal. Para esta gente insensible
Somos la vaca empantanada que,
Con cada corcovo, se hunde más en lodazal.
Los tarifazos los programan ellos, la mejor forma
De transferir recursos del bolsillo del pueblo
Hacia los paraísos fiscales y grupos financieros dominantes.
La fuga de capitales la manejan ellos,
Y es el modo más subrepticio de transferir fondos
de los más hacia unos miserables pocos.
Las crisis que no existen
Las generan ellos para esquilmarnos, y ellos las alimentan Luego
Hasta con paros generales que a través de la alarma
Colonizan el sentido común.
El relato y la mentira lo implementan ellos
Para que con la complicidad de todos los medios
La tapen de la verdad verdadera,
Que es como querer tapar el sol con un bendito celular.

Es hora de que nos demos cuenta, querido compatriotas,
De que hay un solo camino: la unidad de todos los argentinos
Ante la complicidad de unos pocos,
Llámense políticos, jueces, fiscales, sindicalistas,
Policías, militares, funcionarios, etcétera, etcétera.
Esos son los canallas
Que se prestan a que los chicos no coman
Y sean los desnutridos de mañana,
A que habiliten comedores públicos con migajas de los ricos.

Este es nuestro idioma, basta de poesía romántica.
Cuando a Pablo Neruda los asesinos de Pinochet
Le allanaron su casa de Isla Negra, les dijo: “Si buscan Armas
Aquí no las encontrarán; pero tengo en mis manos
La más poderosa de todas las armas: la poesía”.
No se trata de cambiar el collar
Para que las bestias luzcan mejor adornadas.
Se trata de terminar con estas bestias
Que condenan a millones de indefensos de este mundo
Al hambre y al desamparo.
Nosotros, los poetas, no estamos en contra de nadie.
Estamos, simplemente, a favor de los que sufren
Y padecen la miseria d estos poderosos que nos gobiernan.

Este es nuestro mensaje. 
Denunciamos al poeta indiferente, al poeta exquisito,
Buscador de rimas asombrosas, al poeta solemne,
Al poeta pulcro, sonetero. 


Todos esos exquisitos 
-Dicho con sumo respeto- 
Deben ser procesados y juzgados 
Por escribir sonetos a la luna 
Por agrupar palabras al azar al más puro estilo superrealista.


Para nosotros, los poetas de esta Argentina
Condenada al fracaso por sus dirigentes 
La idea no nace en la boca 
Nace en el alma y el corazón.

Por lo tanto repudiamos 
La poesía de obsecuentes 
La poesía de pantalones chupines, 
La poesía sensiblera de puro tono tanguero. 
Exigimos un cambio 
La poesía a ojo desnudo 
La poesía a pecho descubierto 
La poesía a cabeza desnuda sin gorrito ni chambergo Compadre.
No creemos en ninfas ni tritones. 
La poesía tiene que ser esto: 
Una denuncia ante la vida 
O no ser definitivamente nada.

Señoras y señores, amigas y amigos,
Compatriotas y conciudadanos, camaradas y compañeros Todos.
Madre de Cartago nos resistimos a entregar el remo
Y nos alzamos en pie de lucha.
Tan sólo la palabra poética
Puede salvarnos de los transfugas.
Todos, sin distinción de bandera política.